Nueva estrategia policial. 
 Guerra psicológica contra lucha armada     
 
 Diario 16.    22/11/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Nueva estrategia policial

Guerra psicológica contra lucha armada

La Dirección General de Segundad del Estado ha añadido a su habitual estrategia de lucha contra el terrorismo un nuevo método que pudiera denominarse «método psicológico para crear la desconfianza entre los comandos de ETA».

El sistema consiste en anunciar, en las notas oficiales, que las detenciones se han debido a las informaciones recibidas de confidentes bien pagados que han estado, incluso, entrenando con ETA o a llamadas anónimas de la población vasca que les ponen en la pista.

El proceso de lucha contra ETA ha sufrido, en los últimos años, una serie de variaciones importantes en cuanto a la estrategia policial. En ocasiones, las normales investigaciones de los funcionarios fueron apoyadas por miembros infiltrados en la organización armada, como El Lobo, Gorka, Cocoliso, el Box, y últimamente, según acusación de ETA (m], Tomás Sulibarria «Tomy».

Al tomar las directrices de la lucha armada ETA ¡m), se cierran filas y la infiltración se hace prácticamente imposible para los medios de seguridad del Estado. Se intensifica entonces el control policial entre la población. Pero los férreos controles de carretera, el aumento de las dotaciones de Policía Nacional y la llegada de los grupos especiales de operaciones y las unidades antiterroristas rurales, no parecen haber dado el resultado apetecido.

En consecuencia, se volvió a la investigación propiamente dicha que, apoyada en las ventajas que para la Policía ofrece la ley Antiterrorista, podía dar buenos resultados. Y comenzaron las detenciones masivas entre miembros y simpatizantes de la izquierda abertzale, ritmo que persiste.

Los detenidos son puestos en libertad sin cargos, por la propia Policía o por el juez, en su mayoría; pero el continuo pasar por el tamiz a la población ofrece, en algún momento, resultados positivos.

Como complemento, se ha puesto en marcha esta forma de lucha psicológica, anunciando la existencia de denuncias voluntarias y etarras pagados.

 

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