Un Aberri Eguna ambiguo     
 
 Informaciones.    28/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

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UN «ABERRI EGUNA» AMBIGUO

POR vez primera en más de cuatro décadas la conmemoración del «Aberri Eguna» ha transcurrido en la más absoluta calma y orden, a pesar de algunas detenciones realizadas entre los manifestantes que portaban etiquetas o adhesivos independentistas. Decenas de miles de vascos han celebrado esta festividad vasca de un modo legal, pacífico y democrático.

La legalización de los partidos políticos, el reconocimiento del derecho a la autonomía y la autorización oficial para celebrar días como el del domingo sirven fundamentalmente para poner de relieve el divorcio existente entre los grupúsculos terroristas y la amplia mayoría de los vascos. Hasta ahora todo aparecía mezclado y confundido, no sabiéndose nanea dónde empezaba una reivindicación autonómica y dónde acababa la violencia terrorista. Hasta este fin de semana el ((Aberri Eguna» siempre fue un coctel político «contra natura» y en el que se mezclaban las actividades democráticas con las de los extremistas que intentan manipular el problema vasco.

Precisamente el carácter pacífico de la manifestación que comentamos es la más rotunda condena de los métodos terroristas. La inmensa mayoría de los vascos han seguido las consignas de los partidos políticos, centrales sindicales y jerarquías eclesiásticas que han condenado recientemente con especial dureza y énfasis los crímenes de Los grupúsculos partidarios de la violencia, criminal. Cuando miles y miles de vascos salen a la calle pacíficamente no sólo están ejercitando un derecho democrático, sino que también están condenando los llamamientos violentos de una minoría de desesperados sin perspectiva política alguna. El conjunto del pueblo vasco ha dado anteayer toda una lección política a la minoría de exaltados con metralleta que todavía, pretenden hablar en nombre del País Vasco.

Porque esta manifestación es también un apoyo abierto y explícito a los partidos que vencieron en las elecciones del pasado 15 de junio. Hace tan sólo unos días que la denominada E.T.A. militar ponía en cuestión la representatividad de estos partidos democráticos. Declaración que se ha vuelto contra ellos tras comprobar cómo los vascos siguen a los que los extremistas han calificado como «títeres políticos». Todo ello nos hace deducir que en este fin de semana el terrorismo acaba de sufrir un duro golpe político, más eficaz y rentable quizá que cualquier mera medida represiva.

Sin embargo, todos estos enormes aspectos positivos quedan seriamente en entredicho por la demagogia de algunas de las reivindicaciones —independencia— respaldadas de hecho por el mismo presidente del Consejo General Vasco y el desorbitado - protagonismo de algunos núcleos extremistas. Así lo que hubiese podido ser un clarificador «Aberri Eguna.» democrático, aparece enturbiado con planteamientos emocionales que hacen el juego a los extremistas. De este modo, el conjunto de la festividad presenta un tono ambiguo, que no ayuda precisamente al proceso democrático: rechazo de la violencia terrorista a cambio de recoger, inexplicablemente, algunos de sus postulados como «slogan» de la manifestación. Aunque quizá ello se deba probablemente al hecho de ser un «Aberri Eguna» de transición entre los anteriores y la nueva situación no deja de ser menos evidente la necesidad de acabar con esta peligrosa ambigüedad. Porque el extremismo no solamente es condenable por la acción violenta que desarrolla, sino, fundamentalmente, por atentar contra la integridad territorial del Estado.

 

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