En la Carta pastoral. 
 Obispos vascos: "Basta de sangre"     
 
 Diario 16.    11/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Obispos vascos: «Basta de sangre»

BILBAO, 11 Corresponsal O16).—Basta ya de sangre, es la manifestación unánime del obispo titular y auxiliar de San Sebastián, Jacinto Argalla y José María Setién, y del obispo administrador apostólico de Bilbao, Juan María Uriárse, que con la colaboración del Consejo de Vicarios de la Diócesis de Vizcaya han elaborado una carta pastora conjunta; "bajo el titulo «Defendemos la vida del hombre para construir la paz»,

«El pueblo vasco, comienza la pastoral, entre la esperanza y la frustración, lucha por conseguir las fórmulas juridico-políticas adecuadas que le permitan sobrevivir como tal pueblo, en el reconocimiento

de sus propios derechos históricos.»

Los obispos vascos, después de recordar que guardan una postura de respeto ante los debates políticos, dicen: «Afirmamos el derecho de los pueblos y también el derecho del pueblo vasco a sobrevivir, a desarrollar su identidad histórica y sus valores culturales y a gozar de sús propios organos de Gobier

no.»

Dolor por la sangre

«Como hijos de este mismo pueblo —añaden— hemos seguido con interés, con esperanza y con inquietud todas las etapas de este momento. Ahora sentimos un profundo dolor y abrigamos también un grave temor.»

«Sentimos un profundo dolor por la sangre que se está derramando. Nos duele y nos angustia pensar que es éste un proceso escalonado cuyo fin no es fácil de prever.»

Escriben más adelante:

«Sin el respeto a la vida, sean cuales fueren las motivaciones que atentan contra ella y por las que se se quiere justificar su eliminación, no es posible fundamentar ni la paz ni el derecho de los pueblos, ni el orden necesario para la convivencia.»

La carta pastoral señala: «No queremos cargar sobre nuestra conciencia la grave responsabilidad de no haber lanzado un grito de alarma que llegue a todos y particularmente a los que de una u otra manera tienen en sus manos el poder suprimir unas vidas que sólo a Dios pertenecen. Hemos de ser conscientes del riesgo que encierra una escala de acciones y reacciones lesivas de los derechos humanos. Como tantas veces lo hemos repetido, no es éste el camino de la paz"

Los obispos finalizan con el grito de basta de sangre su pastoral conjunta y puntualizan que «una sociedad que pisotea y aniquila al hombre, sea quien fuere, carece de los fundamentos sólidos y necesarios para conquistar la auténtica liberación del hombre y la sociedad».

 

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