Autor: Fuentes Gómez, Eduardo. 
   ETA, acorralada     
 
 Diario 16.    11/11/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ETA, acorralada

Eduardo Fuentes Gómez (Comandante de Infantería)

Con la agudización de sus acciones armadas pretende ETA recrear aquellas condiciones objetivas ambientales del pasado próximo, cuando amplios sectores de la población solicitaron la amnistía para sus miembros encarcelados. Desafortunadamente para ETA, dicha amnistía acabó siendo concedida (15 octubre 77). ¿Creyó entonces, acaso, que el perdón otorgado a sus correligionarios lo fue por miedo del Estado hacia ella: Si le hizo pensar así el largo forcejeo hasta su otorgamiento, demostró desconocer el carácter connatural a toda amnistía, medida con la que, evidentemente, no se pretende hacer justicia, sino de mera conveniencia política para dar carta de naturaleza a un sentimiento ampliamente extendido. Así había ocurrido antes en las diversas amnistías republicanas y en la parcial de septiembre de 1939.

Aunque los resultados de las elecciones de 15 junio 77, en el País Vasco, debieron desilusionarla bastante, fue la amnistía de octubre del mismo año la que le dio un auténtico tiro de gracia. ¿Qué excusa poner desde entonces para continuar su acción terrorista? ¿Presionar, atemorizar, para dar entrada en la Constitución a sus maximalismos? Pero la Constitución supo dar debida respuesta a tamaña incitación. Al reto del asesinato terrorista respondió con la abolición de la pena de muerte. Al reto del separatismo terrorista contestó con la inclusión de una plataforma amplia y legal para apoyo de los futuros estatutos autonómicos. A) reto, en suma, de la fantasmagoría etarra, con la fiel reproducción de la realidad española. Por ello, al votarse el texto constitucional en las Cámaras legislativas, el asenso superó ampliamente el consenso.

Para ganar el último combate de la batalla constitucional, pretende ETA conseguir ahora el vacío ante las urnas. Que la gente no vaya a votar. Que sobre el sí, el no y la abstención activa —papeleta en blanco—, triunfe la ausencia de papeletas en las urnas, que contabilizaría, presumiblemente, como papeletas del miedo a ETA. De aquí la importancia de la actitud que ante las urnas adopten los vascos de siempre, los que lo son de primera, segunda o tercera generación, y los restantes españoles residentes en Vascongadas. Actitud que esperanzamos será valiente y servirá para aislar a ETA en el «ghetto» que voluntariamente ha elegido.

Juego a dos bandas

Pero ETA juega a dos bandas. La banda constitucional

sabe que se le ha de dar mal. Y confía hacer carambola aplicando el debido efecto y. la fuerza necesaria sobre IR banda encargada de la seguridad, que integran, en todo tiempo, las Fuerzas de Orden Público; como suprema reserva constitucional, «bajo la autoridad y dirección del Gobierno», las Fuerzas Armadas. el propósito de exasperar a las unas y sacar de sus cuarteles a las otras.

Respecto de las FOP, su pretensión es arrojarlas al torbellino de la violencia, hacerlas caer en la conocida espiral terrorismo • represión - más terrorismo - mayor represión. Para ello bastaría que a la violencia aún discriminada de ETA, respondiesen las FOP con reacciones indiscriminadas o francamente desproporcionadas contra amplios sectores de la población. De esta forma, la organización terrorista intentaría justificarse ante la opinión pública.

Desconoce ETA, a estos efectos, que somos una democracia. Que una democracia no presta oídos a quienes propugnan como panacea contra el terrorismo el uso de sus mismas armas; ni a los falsos exegetas que, tras improvisada lectura de los evangelios, enarbolan la bandera de la «santa violencia». Desconoce que, democráticamente, sólo se recurre a procedimientos legítimos, pues en tales se convierten las normas legales cuando superan la prueba del debate público. Y serán dotadas de los medios adecuados, mandadas por jefes patriotas y competentes y cargadas de legitimidad, como las FOP ganarán el último combate al terrorismo, mientras reciben el aliento del pueblo, del que proceden y para quien es el beneficio de sus esfuerzos.

Serenidad en las FAS

Sacar a las FAS de sus cuarteles es aún más difícil que exacerbar los ánimos de las FOP. A este respecto son terminantes las palabras de la Junta de jefes de EM, asegurando «que ningún-acto terrorista desviará a las FAS del cumplimiento de su deber» y éste deber se traduciría en intervención armada cuando «dados los supuestos constitucionales, el Gobierno lo considerase necesario», según ha recalcado el ministro de Defensa en recientes declaraciones a la revista militar «Reconquista».

De otra parte, si ETA presume en el País Vasco sucesos

como los protagonizados en la actualidad por militares de países lejanos, es que no sabe nada de historia comparada, de derecho político comparado ni de Idiosincrasias comparadas. Pues si de algo entendemos sobradamente los militares españoles es de guerras civiles. La conclusión más compartida es que la guerra civil es la peor de las maneras posibles de solucionar los conflictos internos. El recurso a la guerra civil separó, de la peor manera posible, a los españoles de ambas riberas del Atlántico. Las guerras civiles de secesión y carlistas engendraron agudos antagonismos entre diversos pueblos de España. La última guerra civil, en fin, estuvo a punto de hacer cristalizar a los españoles en una dualidad irreconciliable.

Pero desde hace tres años, por lo menos, soplan brisas de reconciliación. Natural y lógica en la Incompartible jefatura del Estado. Sincera y pragmática en las Cortes y en el Gobierno. Deseada y merecida a nivel de ciudadanía. Protegida y amparada por la serena actitud de unas FAS, entre cuyos mandos se abren paso, cada vez con más, fuerza, los ideales democráticos, únicos bajo los que merece la pena vivir, únicos por cuya defensa la entrega, si preciso fuera, de la propia vida adquiere la fría racionalidad de una demostración matemática.

ETA se halla acorralada.

 

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