La capilla ardiente, en el Gómez Ulla     
 
 Ya.    11/03/1978.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

11-III-1978

LA CAPILLA ARDIENTE, EN EL GÓMEZ ULLA

Habrá nervios y gran tensión • Un hermano de la víctima, ahogado en sollozos, comentó: "Era un santo, incapaz de matar una mosca"

Los restos mortales de don Félix García Alonso fueron trasladados del hospital Francisco Franco al Gómez lilla, donde quedó instalada la capilla ardiente. El ambiente que allí se respiraba era tenso. Gran cantidad de "jeeps" y coches de la Policía Armada iban y venían sin cesar. Los compañeros de la víctima querían decir su último adiós al difunto, aunque la mayoría de ellos se conformaban con guardar vigilancia, a pie firme y en pequeños corrillos, a la puerta del velatorio. Sólo algunos oficiales atravesaban la infranqueable puerta. En sus rostros había dolor y desesperación.

Tratamos de conseguir alguna declaración, pero nos manifestaron: "Lo sentimos mucho; tenemos orden expresa de no decir palabra." Después volvían a encerrarse en su mutismo. Solamente uno de los policías, que iba de paisano, nos comentó: "Félix era un hombre muy noble. Muy buen compañero. Llevaba con nosotros tres o cuatro años y todos te apreciábamos." Esas fueron sus palabras. Sus compañeros le conminaron a que callase.

A las nueve y media tres jóvenes, vestidos de paisano, se apearon precipitadamente de un coche no oficial. Llevaban un paquete envuelto en una bolsa de plástico. "Mi coronel—dijeron antes de entrar—, traemos la bandera." El momento fue emocionante. De uno de los corrillos se oyó un comentario: "Han asesinado a un compañero nuestro y a un español más." Los nervios estaban a flor de piel y nuestra presencia allí les molestaba. "Comprenda, por favor, señorita, ¡Vayase! Son momentos muy delicados. Otro día hablaremos con la prensa, pero ahora no", nos dijo un capitán.

Esperamos impacientes la llegada de los padres de la víctima desde Robledo de Corpes (Guadalajara). "Están al llegar, están

al llegar"—comentan—. Sin embargo, a las diez de la noche todavía no habían hecho su aparición allí. El que sí estaba era uno de los hermanos de la víctima que reside en !a capital. Se le veía muy afectado. Tenía lágrimas en sus ojos. Un capellán del Ejército intentaba darle añinos. No nos dejan acercarnos a ellos, pero podemos oír los lamentos del único familiar de Félix que estaba presente: "Era un santo, era un santo, incapaz de matar una mosca."

Asi, en este ambiente cargado, y bajo una estrellada noche, transcurrían interminables los minutos. La procesión de coches y el dolor continuaban. Ante su insistencia tuvimos que marcharnos.

FOTÓGRAFO GOLPEADO La agencia Efe Informa que su fotógrafo don Jacinto Maíllo fue golpeado en el hospital Francisco Franco en el momento en que era sacado el cadáver de don Félix García Alonso, por varios policías armados, presa de los nervios y de la emoción del momento. Dice también la agencia que los agentes le conminaron a que abriese la máquina y velase el carrete de fotografías. El fotógrafo sufrió contusiones de carácter leve.

Traslado de los restos a Robledo de Corpes

Los restos mortales de don Félix García Alonso fueron conducidos a última hora de la noche de ayer a Robledo de Corpes (Guadalajara), su villa natal, desde el hospital Gómez Ulla, donde había sido instalada la capilla ardiente.

Fuentes del citado hospital han manifestado que desconocen las causas concretas por las que se ha decidido el traslado del cadáver, pues en principio estaba previsto que permaneciera en la capilla ardiente durante toda la noche.

 

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