Orden Público. 
 El terrorismo golpea de nuevo en Madrid y en el País Vasco     
 
 Informaciones.    11/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

EL TERRORISMO GOLPEA

DE NUEVO EN MADRID

Y EN EL PAÍS VASCO

MADRID, 11 (INFORMACIONES).

EL terrorismo ha Vuelto a golpear brutalmente en Madrid y en el País Vasco. Dos miembros de la Policía Armada fueron ametrallados a sangre fría por dos individuos cuando patrullaban a pie por Palomeras Bajas. Uno de ellos, don Félix García Alonso, murió casi instantáneamente; su compañero, don Manuel Blázquez, quedó en el suelo gravemente herido. Entretanto, en Aduna (Guipúzcoa), un sargento de la Guardia Civil retirado, don José María Acedo, era asesinado, con ensañamiento, a la puerta de una fábrica donde trabajaba como vigilante. Tras dispararle a quemarropa, el asesino lo remató en el suelo.

ATENTADO EN MADRID

UN POLICÍA ARMADO MUERTO Y OTRO HEFUDO MUY GRAVE

MADRID, 11 (INFORMACIONES). — Un policía armado muerto y otro herido muy grave fue el balance del atentado perpetrado sobre las cuatro y media de la tarde de ayer por tres" individuos, sin identificar hasta el momento, que dispararon reiteradamente contra la pareja de policías cuando éstos patrullaban a pie por la calle Manuel Pérez, emprendiendo posteriormente la huida en un automóvil, que, pocos minutos después, sustituyeron por otro propiedad de un particular, que fue conminado a punta de pistola para abandonarlo.

Al parecer, los autores materiales de los hechos fueron dos jóvenes de baja estatura, que vestían prendas oscuras y que descendieron de un «Seat-131», de color amarillo, matrícula M-3089-AG, y efectuaron varios disparos de pistola contra los dos agentes, que prestaban servicio de vigilancia a pie, mientras el tercer individuo permanecía al volante del automóvil. Según parece, a consecuencia de los disparos cayó primeramente al suelo el agente don Félix García Alonso, que murió cuando ,era trasladado a la Residencia sanitaria Francisco Franco, y, después de caminar algunos metros, se desplomó también su compañero, don Manuel Blázquez Blanco, que ayer tarde fue intervenido quirúrgicamente y continúa en estado grave.

Cuando huían, los agresores hubieron de cambiar de automóvil, dado que el que ocupaban quedó embarrancado al final de la avenida de Entrevias, donde descendieron del mismo y amenazaron con sus armas a don Carlos Galindo Martínez, que circulaba por el lugar con el turismo de su propiedad, un «Seat-127», de color blanco, matrícula M-5181-BH, y emprendieron la huida en éste. Más tarde se confirmaría que la matrícula del primer automóvil que ocuparon los atacantes había sido sustraída a otro «Seat-127» anteriormente.

Por otro lado, se ha podido saber que los agresores les arrebataron sus armas a los dos policías cuando éstos ya se encontraban en el suelo; incluso se especula con que uno de ellos fue golpeado fuertemente en la cabeza. Asimismo, y según manifestaron a INFORMACIONES algunos vecinos del lugar, los dos policías armados tomaron una naranjada media hora antes del atentado en un bar de la calle Sierra de la Sagra, cuyo propietario mostró - a un redactor de este periódico un té que, por equivocación, había servido a uno de los agentes que fueron víctimas del atentado a la altura del número 96 de la calle Manuel Pérez, donde fueron hallados numeroso casquillos de calibre nueve corto marca «Parabellum».

Pocos minutos después del atentado, el policía herido fue trasladado al Equipo Quirúrgico número 3, donde el jefe de guardia facilitó a INFORMACIONES el siguiente parte médico: «Herido de arma de fuego con tres impactos de bala: uno, en hemitórax izquierdo, región precordial en sedal no perforante en cavidad torácisa; el sekundo, en cara interna del brazo izquierdo, con proyectil incluido, y el tercero, con orificio de entrada en región pectoral izquierda, con un trayecto descendente y bala alojada en nalga derecha, con posible estallido del riñon del mismo lado y gran hematoma, en fosa lumbar. "Shock" hipobolémico. Pronóstico, muy grave.»

Aproximadamente a las cinco y veinte, uña hora después de su ingreso en el Equipo Quirúrgico número 3, dentro de una gran tensión, era trasladado el herido a la Residencia Francisco Franco.

A los pocos minutos de producirse el atentado, la Jefatura Superior de Policía dio instrucciones a todos los agentes del Cuerpo para que extremasen las precauciones en el servicio por las calles de Madrid, ante el temor de que pudieran producirse nuevos atentados. Mientras, en diversos puntos de la capital podía apreciarse un aran movimiento de coches-patrulla de la Policia que a toda velocidad se dirigían de un lado para otro haciendo sonar sus sirenas y provocando la consiguiente alarma entre los transeuntes

 

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