Encerrona en Vitoria: Un policía muerto y dos heridos. 
 PNV: Es una provocación     
 
 Diario 16.    26/09/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

información general

DE LA CONSTITUCIÓN

Encerrona en Vitoria: Un policia muerto y dos heridos

PNV: Es una provocación

VITORIA, 25 (D16).—El presidente del PNV, Carlos Garaicoechea, señaló ayer durante la celebración en Vitoria del Alderdi Eguna (día del partido) que el atentado del sábado «fue una provocación, aunque no sepamos cuál es su origen».

A las once de la mañana de ayer se celebraron, en privado, las honras fúnebres por el policía armado Juan Antonio Ferreiro González, muerto el pasado sábado en un atentado —aún no reivindicado— en las proximidades del Alto de Vitoria.

En el mismo suceso resultaron gravemente heridos Amánelo Gutiérrez Alvarez y Javier Arranz Freiré, ambos miembros de la Policía Armada, mientras que un funcionario del Cuerpo General de Policía, Severiano Arroyo, sufría diversas heridas de consideración.

Los autores del atentado montaron una auténtica • trampa a la patrulla policial llamando telefónicamente a las 13.50 del sábado al 091 de Vitoria, advirtiéndoles de la presencia la de un individuo atado en un camino forestal.

Al mando del capitán Luis Mas Pérez, una patrulla de la Policía Armada con un jeep y un camión Avia, en el que esteta instalado un equipo desactivador de artefactos junto con tres inspectoras del Cuerpo General de Policia se acercaron al lugar del suceso para tratar de liberar al presunto maniatado.

Nada sospechoso

«Después de que hubiéramos hecho el reconocimiento de la zona, dos kilómetros adelante y atrás del punto señalado por la llamada, y abriendo un fondo de medio kilómetro, vimos un camino que ascendía por una cuesta empinada —señalaría después el capitán de la patrulla—. A cien metros a la izquierda, dos bolsas de plástico señalaban una dirección. La seguimos y observamos una cadena al pie de un árbol, con un candado pequeño, unas gafas de concha y una cuerda fina. Todo parecía indicar que el presunto hombre maniatado había logrado escapar. En ese momento se incorporó el equipo de desactivación acercándose en un radio de diez a quince morros.

No . parecía haber nada sospechoso y ordenó la retirada —continuó con su relato el capitán—. En ese preciso instante oímos una gran explosión y yo salí por los aires. Inmediata mente vi que había un muerto y que otro hombre nuestro se encontraba totalmente cegado. También segundos antes de la explosión había llegado a nuestra posición el inspector Arroyo, que fue alcanzado por la onda expansiva. Cuando pudimos incorporarnos me di cuenta de la existencia de un manojo de cables totalmente enterrados cerca de donde se había producido la explosión.»

Un muerto y dos heridos graves

Eran las tres menos cuarto de la tarde y según todos los indicios el policía muerto se había inclinado a recoger las cadenas para su posterior análisis, cuando el explosivo se activó y le alcanzó en pleno rostro.

La explosión que alcanzó de lleno al policía Juan Antonio Ferreiro, de veintiséis años, fue de una intensidad que se estimó en dos kilos de «goma-2», y dejó ciegos y con heridas de gravedad a los otros dos miembros de la patrulla, mientras quedaba también herido de cierta consideración, un inspector de Policía.

El policía Amánelo Gutiérrez Alvarez y Javier Arranz Freiré fueron rápidamente trasladados al hospital de Santiago en la capital vitoriana, donde fueron operados, en tanto que los restos del policía muerto fueron también recogidos y trasladados al mismo hospital.

 

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