Autor: Burgo Tajadura, Jaime Ignacio del. 
   Acerca de un Aberri Eguna     
 
 ABC.    30/03/1978.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

JUEVES, 30 DE MARZO DE 1978. PAG. 3

ACERCA DE UN «ABERRI EGUNA»

Por Jaime Ignacio DEL BURGO

Senador por Navarra

EL «Aberri Eguna» celebrado el pasado domingo en Pamplona y en las tres capitales vascongadas ha constituido un acontecimiento político sumamente aleccionador.

La presencia del presidente del Consejo General Vasco —mi querido compañero de Mesa en el Senado, don Ramón Rubial, presidente del P. S. O. E. a escala nacional— detrás de una pancarta en la que podía leerse «autodeterminación en la Constitución», demuestra la falta de consecuencia de un Partido como e( Socialista, que dice defender la unidad del Estado; pero que, a su vez, se envuelto en los manejos separatistas de los partido* «abertzales».

Merece la pena destacar la circunstancia de que quienes negaban al pueblo navarro el derecho de decidir libre y democraticamente acerca de su propio destino, no vacilan ahora en reclamar la autodeterminación para el pueblo vasco; es decir, el derecho a la Independencia política sí ésta fuese la voluntad mayoritaria de la «nación vasca».

Resulta, asimismo, sumamente expresiva la rotunda afirmación de los partidos participantes, repetida en las cuatro capitales, de «la consecución de un estatuto de autonomía para Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya como premisa indispensable para la normalización de la vida política de Euzkadi sur». «La democracia —a nade el comunicado conjunto— no será plena para nuestro pueblo en tanto, constitucionalmente, no se reconozca MI soberanía y el derecho de autogobierno que posibilite su autodeterminación.»

Aparte del contenido separatista del párrafo en cuestión, en lo que a Navarra se refiere cabe destacar el desprecio que muestran lo» firmarles hacia tas normas de convivencia democrática establecidas para que el pueblo navarro ejerza el derecho a la libre determinación sobre la concepción regional de su autonomía. Porque no habrá normalización política en Euzkadi sur —y, por tanto, habrá justificación para las actuaciones violentas de E. T. A.— mientras Navarra no se incorpora Euzkadi. La voluntad del pueblo navarro, para los nuevos totalitarios, no cuenta. Y si queremos permanecer como hasta ahora; es decir, formando una comunidad Obre y autónoma, unida indisolublemente a la nación española, nuestra actitud será para los partidos convocantes una provocación que impedirá la «normalización» de la vida política. Toda una buena lección de democracia.

De todas formas, es positivo que las formaciones políticas vayan definiendo con claridad sus posiciones en temas tan esenciales para nuestra convivencia. Y duele comprobar cómo un partido de ámbito estatal, que lleva en sus siglas el calificativo de «español», presida manifestaciones donde se niegan los más elementales derechos cívicos y se deshonra la unidad y la bandera de España, de palabra y obra.

NOS parece insuficiente que, a posterior!, se condene la actuación da «grupos» que «expresaron su apoyo a organizaciones terroristas y profirieron amenazas contra determinados políticos navarros», porque la solicitud de un «estatuto de autonomía para Navarra, Álava, Guipúzcoa y Vizcaya» en el contexto del «Aberri Eguna» suporte una evidente aproximación a los objetivos políticos de aquellos «grupos» cuya actuación se repudia.

Por su parte, el Partido Nacionalista Vasco —que pese al conservadurismo y confesionalismo de su programa socioeconómico y político no vacila en cerrar filas Junto a partidos de ideología marxista leninista— ha demostrado que, en lo relativo a la concepción del Estado, sigue aferrado a las tesis separatistas. Si alguien pensara —a juzgar por las moderadas intervenciones parlamentarias del «grupo vasco»— que el P. N. V. es un partido puramente autonomista o regionalista, tiene motivos para quitarse la venda de toa ojos. El P. N. V. continúa suministrando al «abertzalismo» radical y violento los argumentos que sirven de pretexto a la acción de los grupos terroristas. La independencia de Euzkadi «ir y su unificación con Euzkadi norte sigue siendo para el P. N. V. la razón última de su existencia. Las publicaciones del P. N. V. utilizan, sin ambigüedades, una fraseología típicamente «tercermundista». Euzkadi está colonizada política, cultural y económicamente por una potencia extranjera que es España. El Estado español niega a los vascos su derecho a la autodeterminación y, en definitiva, al libre ejercicio de su soberanía «nacional». La única diferencia con los separatistas radicales está en el método. El P. N. V. dice ser pacifista, pero su doctrina engendra violencia en cuantos no se conforman con esperar la llegada de la «tierra prometida», sino que la desean, aquí y ahora, a cualquier precio.

Por eso, no es sorprendente que el senador don Manuel trujo —y éste es un dato que no ha revelado te Prensa— se ausentara del salón de sesiones del Senado en el momento en que el presidente Fontán propuso la aprobación de una resolución condenatoria de la actitud beligerante de la O. U. A. sobré Canarias. La O. U. A. exige la autodeterminación para las Islas; es decir, lo mismo que el senador Irujo quiere para Euzkadi. La ruptura de la unidad de España, punto básico de la resolución senatorial, nada importa, en definitiva, a nuestro viejo senador.

EN uno de los últimos números de «Euzkadi», órgano oficial del Partido Nacionalista Vasco, al comentar una de mis intervenciones públicas en defensa de la identidad de Navarra, puede leerse, textualmente: «Cuando el señor del Burgo terminó sus palabras diciendo que "Navarra (sic) quiere vivir dentro de la comunidad española", aparte de decir algo muy discutible, los escarmentados ya sabemos qué quiere decir eso en realidad; a saber: someternos y tirar adelante uncidos al yugo. Pero hacerlo seria firmar nuestra muerte y no estamos tan ciegos

 

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