Autor: Díaz Maestro, Gregorio. 
   Racista Letamendía     
 
 ABC.    31/05/1978.  Página: 80. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ABC. MIÉRCOLES, 31 DE MATO DE 1978. PAG. 80

Racista Letamendia

Señor director: Después de haber leído él magnífico artículo del señor Lúea de Tena «Discurso extraparlamentario», mi obligación como español y teniendo un mínimo de dignidad como tal, es de coger la pluma para decirle que si entre los responsables parlamentarlos (por los cuales algunos hemos votado) la voz no se alzara para condenar el racismo del «diputado» Letamendia, sí las hay entre el pueblo español, por lo menos la voz de un servidor que desea ardorosamente decirle a tan funesto señor que España también tiene hijos dispuestos a dar la vida por ella. Pero lo que rotundamente deberíamos decirle todos los españoles dignos como tales es que sus pretensiones autonómicas, que evidentemente para él significan secesión, no podrán jamás realizarse bajo la presión de sabotajes, secuestros, impuestos «revolucionarlos» y viles asesinatos, más bien dignos de la Mafia; aun menos, con humillaciones al Pueblo Español, que solamente pueden provocar un impacto desfavorable en la opinión pública, por la cual, sea dicho de paso, este Imperfecto caballero no tiene el más mínimo respeto, particularmente, por aquellos familiares de los muertos por la espalda por los «hijos» de Letamendla.

Señor Letamendia: los valores éticos que parten históricamente de la «nacionalidad» regional (raza como ustedes dicen) o lengua, no es motivo suficiente para alegar la destrucción de cinco siglos de unidad nacional, porque esa unidad es el fruto de todos nuestros antepasados y, por tanto, interesa a toda la comunidad del país, porque forjada esa unidad con el esfuerzo común de todas las regiones de España y querer hoy desintegrarla es, en suma, desear que vuelvan inevitablemente otros cuarenta años de dictadura, durante la cual, esta vez, no quedaría títere con cabeza..., no le quepan dudas.

En ralidad. lo que debería usted aconsejar a sus «ilustres» hijos es que trabajen democráticamente por el bien de la mayoría del noble Pueblo Vasco, en vez de clamar desde tribunas solidarizarse con aquellos Que apuntan cobardemente las pistolas hacía la nuca de españoles, con el riesgo que algún día, estos últimos, apunten las Suyas, sobre la de usted, y esto sinceramente nadie lo deseamos. La Democracia, señor, está hoy en día en el Senado, en el Congreso y en el Consejo General Vasco y no en la punta de las metralletas de una minoría racista tipo fascista de desarraigados en el mismo pueblo que los vio nacer: además, dispuestos a Implantar en el País Vasco un régimen autoritario parecido al camboyano. En fin, señor Letamendia. yo personalmente siempre he aconsejado a los que no se consideraban españoles lo siguiente: Que llenen las maletas v que se vayan a donde más les parezca bien, incluso a la Luna, territorio aún virgen y sin banderas...

En definitiva, señor Letamendia, tiene usted la suerte de estar en España, pues si la misma clase de declaraciones las hubiera hecho en el Parlamento francés, su expulsión hubiese sido cuestión de días, aparte, que vivir en Francia le hubiese sido Insoportable y políticamente estaría totalmente «quemado».—Gregorio DÍAZ MAESTRE (exilado. París.)

 

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