Autor: Muñoz de la Puente, Rafael. 
   Nacionalidades y regiones     
 
 ABC.    31/05/1978.  Página: 80. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Nacionalidades y regiones

Señor director: Comoquiera que se aproxima el momento en el que, en el Pleno del Congreso de los Diputados, se va a debatir el proyecto de la nueva Constitución española, deseo hacer algunas consideraciones sobre el tema de las autonomías.

En el artículo segundo del anteproyecto y en algún otro posterior, se habla de las «nacionalidades» y regiones que integran España, vocablo aquél totalmente desafortunado, tanto desde el punto de vista lingüístico como desde el de la unidad de España y la igualdad entre los españoles.

En primer lugar, la nacionalidad es una cualidad de las personas, y así se puede tener nacionalidad francesa, italiana, española o cualquiera otra, pero, en modo alguno, de los territorios. Estos podrán ser naciones, regiones, provincias, etc., pero nunca «nacionalidades».

En segundo lugar, admitir en la Constitución el término «nacionalidades» aplicándolo a determinados territorios que hoy día forman regiones españolas, atenta de modo certero a la unidad de España y a su futuro como nación única dentro de sus actuales límites, al establecerse en la primera de nuestras leyes la existencia de otras «nacionalidades» en el propio solar que, basándose en ese reconocimiento, podrían exigir el derecho de autodeterminación y posterior separación de la Patria común.

Supone, por último, un trato desigual entre los españoles de las distintas tierras, ya que el empleo del término «nacionalidades» para unas y el de regiones para otras significa, para el buen entendedor, un trato de privilegio en favor de las primeras sobre las segundas.

Entiendo que la palabra realmente adecuada al caso es la de regiones, empleada desde antiguo por todos los españoles, Incluso los de mayor tradición autonomista, y aceptada también por la Constitución de la II República, sin que por ello protestara nadie.

Es de esperar que de las discusiones que se planteen, tanto en el Congreso como en el Senado, sobre este interesante e importante tema, se siga la eliminación de la palabra «nacionalidades» y su sustitución por la de reglones, más acorde con la Gramática y con la Historia.

Pero, si no fuese así y el definitivo texto de la Ley Fundamental mantuviera la triste palabra «nacionalidades», mi voto en el referéndum que habrá de celebrarse para su posible aprobación sería, desde luego, NO, y oreo que, con el mío, el de muchos españoles.

Si, a pesar de todo, sale adelante, que sea con nuestro voto en contra.—Rafael MUÑOZ DE LA PUENTE.

 

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