Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Terrorismo, paro y pactos     
 
 Informaciones.    04/10/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

TERRORISMO, PARO Y PACTOS

Por Abel HERNÁNDEZ

LOS dos problemas que más preocupan con mucho a los españoles en este momento, según sondeos solventes, son el terrorismo y el paro. El problema que más ja&uyi a los políticos es el de los nuevos pactos. La verdad es que los tres temas están hiiln loitdos. Sin pactos parece que es imposible frenar el paro, y sin un compromiso serio de todas las fuerzas políticas y sociales, con respaldo unánime de la sociedad, no podrá acabarse con el terrorismo. Y sin una estabilidad económica y social, las metralletas encontrarán cada vez más terreno libre para su diabólico empeño de destruir la frágil democracia. Hay indicios serios de que la extrema derecha incrementa también su rearme físico para dar el zarpazo en el momento oportuno.

El terrorismo volvió a golpear ayer a las Fuerzas Armadas con el frío asesinato del capitán de corbeta Francisco Liesa, en su casa de Bilbao. Por primera vez, desde el asesinato del almirante Carrero Blanco, a la sazón presidente del Gobierno, se atenta contra la Marina. Y esto ocurre, como de costumbre, cuando el debate constitucional, a punto de concluir en el Senado, pasa definitivamente por el delicado problema vasco. Otra vez el chantaje del terror cuando asistimos al dramático forcejeo con el P.N.V. para lograr el «sí de los vascos». Los socialistas no lograron ayer tampoco meter en razón a los «peneúves». ¡Inmensa responsabilidad la de este partido!

El paro fue el eje de la argumentación del vicepresidente Abril Martorell anoche en TVE. Es cierto que su esperada intervención fue neblinosa y oscura, por lo que hay interpretaciones para todos los gustos. A mi juicio, quedaron bastante claros los siguientes puntos:

* El objetivo primordial de la política del Gobierno es combatir el desempleo. Esto necesita tiempo: unos tres años. Y el tiempo económico debe coincidir con el tiempo político.

* Con la actual «capacidad de maniobra», el objetivo se puede lograr si cooperan las fuerzas sociales y políticas. El bien del país está por encima de los intereses partidistas.

* El Gobierno, en conclusión, pactará este mismo mes de octubre con los que acudan a la cita. Si acude Carrillo y no acude Felipe González, allá los socialistas con su responsabilidad. (Lo de menos es la discusión bizantina de si pactan los sindicatos o firman también el documento los partidos de izquierda, de los que dependen los sindicatos comunista y socialista directamente. En cualquier caso, el P.S.O.E. y el P.C.E. tendrán que comprometerse con los acuerdos en el Parlamento.)

Me parece que Abril Martorell intentó poner ayer a Felipe González entre la espada y la pared. Me parece que Abril Martorell dejó entrever un tiempo largo sin elecciones generales (como proponen los empresarios, Carrillo y Fuentes Quintana, que vuelve a tener un papel activo). Y me parece, por tanto, que el compromiso histórico no está descartado, ni mucho menos.

Dos consideraciones al margen: ¿Por qué las altas esferas impidieron que la U.C.D. contestara a Carrillo tras su discurso en la Casa de Campo? Este ha sido un silencio clamoroso. Y ¿por qué Moscú —por medio de «Izvestia»— se reconcilia ahora con Carrillo?

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