Autor: Minardo, J.L.. 
 Con utilización abusiva del templo por los encerrados. 
 La catedral de San Sebastián, ocupada contra la voluntad del obispo  :   
 Hubo que retirar el santísimo y se suspendieron varios cultos. 
 Informaciones.    06/06/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CON UTILIZACIÓN

ABUSIVA DEL TEMPLO POR

LOS ENCERRADOS

La catedral de San Sebastián, ocupada contra la voluntad del obispo

HUBO QUE RETIRAR

EL SANTÍSIMO

Y SE SUSPENDIERON

VARIOS CULTOS

SAN SEBASTIAN, 6 (INFORMACIONES, por J. L. Minardo).— El obispo de la diócesis, don Jacinto Argaya Goicoechea, se ha dolido públicamente por la ocupación de la catedral del Buen Pastor, de San Sebastián, en la noche del sábado al domingo, por un grupo de unas 300 personas, en apoyo de las gestiones que se llevan a cabo en París en favor de los refugíanos en el País Vasco-Francés. Monseñor Argaya, en una homilía pronunciada en la basílica de Nuestra Señora del Coro, Patrona de la ciudad, dijo que «en mi entrada «91 la diócesis, hace diez años, me atribularon con dos "sentadas" protestatarias.

Nunca he sabido por qué, y ahora, en los días de mis bodas de oro sacerdotales, ya anciano, también han

querido causarme pena —y lo han conseguido— irrumpiendo en la catedral e impidiendo totalmente la celebración del culto, dedicando el templo a, usos profanos, totalmente incompatibles con el santo lugar».

Tras señalar su «pena y rubor» y ponderar la respetuosa actitud que se guarda en los templos de otras religiones y países, monseñor Argaya añade que «el amor indecible que profeso a Guipúzcoa, a los guipuzcoanos sin excepción —todos saben que las puertas de mi casa y de mi corazón están siempre abiertas para ellos-—, me causan satisfacciones indecibles. Amo y me siento querido aquí. Pero este amor, a veces, como hoy, es causa de tribulaciones y de penas».

Durante el encierro, denegado por las autoridades eclesiásticas y realizado en contra de su opinión, se hizo uso de un magnetofón y una cámara para proyectar películas sobre la amnistía; hubo quienes orinaron y defecaron en el templo, y cientos de colillas y restos de comida y bebida dejaron la nave muy sucia. A la mañana siguiente, a la vista del estado de la iglesia, se suspendieron cinco misas matinales, hasta que los encerrados salieron definitivamente. El Santísimo había sido retirado el sábado por la noche.

 

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