Autor: Ferrer, María Blanca. 
   La Policía esperó a que el comando saliera del edificio     
 
 Ya.    12/01/1978.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La Policía esperó a que el comando saliera del edificio

Numerosos vecinos fueron testigos del tiroteo • Al parecer, un segundo comando, que seguía dentro del edificio, escapó por el tejado • Poco después fue desactivado un artefacto que habían colocado los activistas

PAMPLONA

(De nuestra corresponsal. María Blanca Ferrer.)

Inmediatamente de conocida la noticia, toda la prensa pamplonesa se concentró en el número 77 de la avenida de San Jorge, en el barrio del mismo nombre. Al parecer, en aquel sitio se habían escondido tres presuntos miembros de ETA. El escondite era conocido ya por los miembros de la segunda brigada. Cuando llevaban algunas huras escondidos, a éstos se les ocurrió salir a la calle. Fue entonces cuando la Policía, que estaba apostada en las inmediaciones, los localizó y comenzó el tiroteo.

A esta hora el barrio de San . Jorge suele estar muy concurrido, ya que la gente ha comenzado a ir a sus trabajos y además existen por allí varios colegios, así que en- estos momento se hallaban presentes en los hechos un gran número de niños. El hecho pudo ser contemplado también desde un bar y desde los demás pisos cercanos.

Hemos podido hablar con una señora que supimos que marchaba en aquel momento con su hijo para llevarlo al colegio. Esta nos «explico:

—¿Que si lo he visto? lo he visto todo. Yo iba con mi niño tranquilamente por la calle y, de pronto, alguien me lia dado un

tremendo empujón. Seguidamente ha comenzado el tiroteo.

Animismo el dueño del bar nos contestó:

—Mire: ha sido todo rapidísimo. Nosotros estábamos trabajando cuando, de pronto, hemos oido tiros, hemos salido y ya estaban los tres nombres cadáveres.

No hornos podido saber quiénes fueron los iniciadores del tiroteo, ya que ambos bardos contendientes

vestían de paisano. UN PRESUNTO COMANDO Y

UN PRESUNTO PETARDO DENTRO DEL PISO

A eso de las cinco de la tarde, los cadáveres de los dos etarras y del policía habían sido ya retirados. Por el suelo se veían numerosos casquillos de bala. Se había vertido serrín y los camiones que continuamente pasan por allí habían borrado la sangre.

Sin embargo, la Policía Armada no había sido retirada de allí. Muy al contrario, cada vez iban llegando más refuerzos. Entonce» indagamos el porqué y se nos dijo que tenían noticias de que todavía quedaba, dentro un comando de ETA y se temía la inminente explosión de un petardo que los activistas habían colocado. El pánico cundió entre la gente. Los vecinos no se atrevían a subir a sus pisos. Las mujeres casi lloraban de miedo y los hombres se mostraban sombríos.

Finalmente, el artefacto fue desactivado a las seis y veinte de la tarde. Según rumores, el supuesto comando que estaba en la casa logró huir por el tejado

 

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