Ante la concentración de Guernica. 
 El PNV evita un ataque frontal a la Constitución     
 
 Informaciones.    10/07/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ANTE LA CONCENTRACÍON DE GUERNICA

El P.N.V. evita un ataque frontal a la Constitución

GUEKNICA (Vizcaya), 10 (EFE).—>¡Ni sí, ni no, sino "veremos"», fue la respuesta dada ayer por el Partido Nacionalista Vasco al proyecto constitucional ante más de 20.000 simpatizantes concentrados en Guernica.

Despliegue de «ikurriñas», megáfonos en las principales calles de la villa foral vizcaína y un embotellamiento de tráfico a lo largo de diez kilómetros acompañaron esta manifestación, convocada por el Euskadi Buru Batzar (máximo organismo del P.N.V.), como apoyo a los parlamentarios del partido.

Con especial entusiasmo fue recibida la delegación de Navarra, en la que figuraban el presidente del P.N.V., don Carlos Garaicoechea, y el senador don Manuel de Irujo. Ambos llevaban brazalete negro en memoria de Germán Rodríguez, militante de L.K.I., muerto ayer como consecuencia de las heridas de bala que recibió durante los incidentes del sábado en Pamplona.

Don José Ángel Cuerda, diputado del P.N.V. por Álava; don Xabier Arzallus, diputado por Vizcaya, y don Carlos Garaicoechea expusieron las posiciones del partido desde «la Casa de Juntas», de Guernica, porque el Gobierno Civil de Vizcaya les imposibilitó hacerlo al aire libre. El señor Cuerda se centró particularmente en la importancia que el Partido Nacionalista Vasco atribuye a los conciertos económicos, subrayando que son «perfectamente exportables al resto del Estado español».

El diputado alavés insistió en que el problema no consiste en eliminar estos conciertos económicos en Álava y Navarra, sino en devolver lo que es suyo a Guipúzcoa y Vizcaya, «porque nuestro sistema ha demostrado ser el más eficaz».

Añadió que el proyecto constitucional contiene avances importantes, «aunque para nosotros reviste ese punto de insatisfacción, que esperamos llenar con la solidaridad del resto del Estado para que sean capaces de entender al pueblo vasco».

Don Carlos Garaieoechea advirtió, de entrada, que iba a salirse del motivo de la convocatoria ante la gravedad de los acontecimientos ocurridos en Pamplona.

Calificó de ((insensata, irresponsable y vergonzosa» la actuación de las fuerzas de orden público y dijo que suponen «una. humillación para el pueblo de Euskadi».

El presidente del P.N.V. admitió que su partido «podía pensar en la autodeterminación», aunque, de momento, «exigía el reconocimiento de los derechos arrebatados» y dio paso a Xabier Arzallus, que analizó, más detenidamente, el contenido del proyecto constitucional.

Arzallus comenzó su intervención criticando las declaraciones de don Rodolfo Martín Villa en Bilbao cuando se preguntaba «qué más queríamos los vascos», después de legalizar la «ikurriña», restablecer las Juntas generales y derogar el "decreto-ley de 1937 en el que se acusaba de «traidoras» a las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya.

Puntualizó que la ((ikurriña», simplemente, se había dejado de perseguir, que el restablecimiento de las Juntas generales era «papel mojado», mientras no se celebraran elecciones municipales y que la abolición del decreto de 1937 constituía «una burla política» si no se ponía en vigor la situación anterior.

Añadió, no obstante, que el actual proyecto constitucional es mejor que los del treinta y uno y treinta y seis, porque reconoce la existencia de nacionalidades y da un tratamiento específico a la lengua y banderas de cada una de ellas.

«Pero —dijo el señor Arzallus— desde 1812 no ha habido una Constitución que fuera aprobada por el sector fuerista vasco.»

A partir de aquí, el diputado guipuzcoano insistió en que su partido no aceptaría una Constitución que niegue la soberanía originaria del pueblo vasco y establezca una autonomía concedida por el Estado español.

Señaló que en Madrid identifican la restauración foral con la ((antigualla» y la autodeterminación con el separatismo.

 

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