Consejo Vasco: Manifestación pacífica     
 
 Informaciones.    12/07/1978.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

CONSEJO VASCO: «MANIFESTACIÓN PACIFICA»

«La Consejería de Interior del Consejo General Vasco condena la muerte de don José Ignacio Barandiarán Urcola, ocasionada por una reprobable actuación de las fuerzas del orden público, que nuevamente han utilizado, de forma absolutamente innecesaria, armas de fuego para tratar de controlar situaciones de alteración del orden público», comienza diciendo un comunicado hecho público por la citada Consejería, en el que se condenan los últimos sucesos acaecidos en la provincia.

El comunicado señala que ((en el día de ayer se ha producido una manifestación hacia las 9,30 de la mañana, formada fundamentalmente por empleados de Banca y Cajas de Ahorros y Seguros. La manifestación, que ha discurrido por numerosas ´calles de San Sebastián, centro, barrio del Gros, bulevar, calle de Hernani, se ha desarrollado de forma total y absolutamente ordenada y pacífica, hasta la calle de Urbieta, en la que ha hecho acto de presencia la Policía Armada, disolviendo la manifestación y haciendo uso de pelotas de goma».

«Posteriormente —añade—, un pequeño grupo se ha dirigido a las inmediaciones de

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la cuesta de Aldapeta, que conduce al cuartel de la Policía Armada, momento en que dos policías armados y dos presuntos policías de paisano subían por la escalerilla que, desde el Juzgado, conduce al cuartel de la Policía Armada. Uno de ellos, vestido con jersey polo color granate, pantalón marrón y gafas, ha comenzado a disparar con una pistola en dirección a los manifestantes que se encontraban en el cruce de las calles de Víctor Pradera y de San Bartolomé.»

«El otro presunto policía —siempre según el comunicado de la Consejería de Interior—, vestido con camisa blanca, ha forcejeado con el que efectuaba los disparos, para tratar de impedirlos, sin haberlo conseguido, interviniendo posteriormente la Policía Armada, que ha conseguido que cesaran los disparos. La persona que los ha efectuado se encontraba en un alto grado de excitación y sujetaba la pistola con ambas manos, apoyándolas en la barandilla de la cuesta de Aldapeta.»

«Estos hechos han ocurrido —dice— sobre las once y media de la mañana. Posteriormente, en la calle de San Bartolomé, se han cruzado unos coches a modo de barricadas frente a la cuesta de Aldapeta, en cuyo principio se encontraban las fuerzas de la Policía Armada. Durante cerca de tres cuartos de hora se han intercambiado piedras, botes de humo y pelotas de goma entre los policías armados y los manifestantes.»

El comunicado, destaca que (¡todos los numerosísimos testimonios recibidos por esta Consejería por testigos presenciales coinciden en que en ningún momento se hizo uso de armas de fuego por parte de los manifestantes, siendo incierta la versión de que las fuerzas de orden público fueran ametralladas, o la que sostiene que se pretendía asaltar el cuartel de la Policía Armada».

«Hacia las doce del mediodía, los cuatro guardias que se encontraban en las esquinas de la calle de San Bartolomé se han replegado hacia el grueso de la Policía Armada, tres furgonetas y un autobús que se encontraba a unos 40 metros del comienzo de la cuesta de Aldapeta, debido a que por los laterales eran atacados con piedras. En ese momento se ha colocado una furgoneta de obras públicas en el principio de la mencionada calle, a modo de parapeto, avanzando algunos manifestantes hacia ella.

Instantes después, en medio de una nube de humo, producida por los botes que lanzaba la Policía, ha sonado una ráfaga de ametralladora y dos o tres disparos aislados, alcanzando una bala en el pecho al joven de diecinueve años José Ignacio Barandiarán Urcola, causándole la muerte.

Los testigos presenciales —final iza el comunicado— afirman que la ráfaga de ametralladora ha partido de un policía armado que ha salido de un "jeep" que se encontraba a 15 metros del inicio de la cuesta de Aldapeta, sin que en ningún momento mediara agresión armada por parte de los manifestantes a las fuerzas de orden público, ni que éstas se encontraran acorraladas o sitiadas o en situación de dificultad, como se demostró posteriormente, al cargar y dispersar a todos los manifestantes sin grandes dificultades.»

 

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