Se constituye la Asociación de Escritores     
 
 Informaciones.    11/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

SE CONSTITUYE LA ASOCIACIÓN DE ESCRITORES

MADRID, 11 (INFORMACIONES).—Ayer quedó constituida en Madrid la Asociación de escritores,

cuyo objetivo es «fomentar la vida intelectual y la acción de extensión cultural en España», así como

«defender la dignidad social que corresponde a sus asociados, ampararlos en el ejercicio de sus funciones,

defenderlos con arreglo a los derechos que les reconozcan las leyes y propugnar las reivindicaciones

derivadas de su actividad profesional».

La Junta directiva provisional está compuesta por don Ángel María de Lera, presidente: don Francisco

García Pavón, vicepresidente: don Gregorio Gallego, secretario: don Ramón Hernández, tesorero, y como

vocales: don Angel Palomino, don Daniel Gueiro, don Agustín Lafoucada, don Eduardo de Guzmán, don

Ramón Solís y don Juan Mollá.

La Asociación, provisional mente, tiene su domicilio social en Santiago Rusiñol. 8, Madrid-3. donde los

escritores que lo deseen pueden enviar sus adhesiones.

Gregorio Gallego, secretario de la Asociación, considera que todavía es pronto para hablar de cómo se va

a llevar a cabo lo que propugnan los Estatutos. Subra esta cuestión ha señalado a INFORMACIONES:

«En primer lugar la Asociación ha sido constituida formalmente. Hemos dado el primer paso. Cuando

haya un importante número de escritores asociados convocaremos una asamblea, de donde saldrá el plan

de trabajo. Mientras tanto, es prematuro hablar de esto. Según los medios con que cuente la Asociación,

se podrá intentar solucionar algunos de los muchos males que aquejan a nuestra cultura. Y esto es trabajo

que nos compete a nosotros los escritores y no a los editores, que van siempre en busca del negocio.»

¿Es posible reunir a escritores que siempre han tenido fama de individualistas?

«Reconozco que los escritores somos gente nómada, no aficionados a encuadrarse. Unos están muy bien

situados. Otros disfrutan de ricas prebendas. En otros predomina la atonía. Con todo, creo que habrá un

número suficiente de escritores que se darán cuenta de que la función social del escritor en la sociedad es

tan importante como su trabajo creador o de investigación. En la sociedad moderna ninguna colectividad

debe rehuir la colaboración. Nuestras vedettes, nuestras lumbreras seguirán con su política, pues les va

muy bien. Pero éstos no son los únicos. Hay escritores que trabajan en favor de sus semejantes. Hacia

éstos se dirige la Asociación.»

 

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