Dolor en Bilbao. 
 Funeral por el periodista José María Portell     
 
 ABC.    30/06/1978.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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DOLOR EN BILBAO

FUNERAL POR EL

PERIODISTA JOSÉ MARÍA PORTELL

«Pedímos a todos los que puedan aniquilar la vida humana —se dijo en la homilía— que dejen para siempre de matar»

Varios miles de personas, en medio de un gran silencio, despidieron al periodista José María Portell, asesinado por E. T. A., en el funeral que se celebró —según informa Efe— ayer tarde en la parroquia de San José, de Baracaldo.

En el Interior del Templo, a la derecha del altar mayor, se situaron los familiares de José María Portell: su esposa, Carmen Torres, y cuatro de los cinco hijos. A la izquierda se hallaban el ministro de Cultura, Pío Cabanillas; el presidente del Consejo General Vasco Ramón Rubial, y las primeras autoridades locales y provinciales, así como representantes de las Asociaciones de la Prensa de toda España.

Antes de iniciarse el oficio religioso, a la entrada del templo, el señor Cabanillas saludo a los cuatro hijos de Portell y dio el pésame a la viuda

HOMILÍA.—El interior de la parroquia estaba completamente llena de público y otras muchas personan hubieron de permanecer en el exterior. Entre los asistentes estaban numerosos periodistas de Bilbao y otros procedentes de diversos puntos del país, junto con vecinos de Baracaldo, localidad en la que José María Portell había nacido.

La misa fue concelebrada por el párroco de San José de Baracaldo y otros tres sacerdotes. Al concluir el Evangelio el párroco leyó una homilía, escrita por todos los sacerdotes de la parroquia, que comenzaba indicando: «No bloqueemos el camino de la reconciliación. Necesitamos todos de un fundamento más sólido para nuestra convivencia que el que se apoya en los cálculos, en las estrategias y en los criterios puramente humanos.»

APLAUSOS.—Finalmente, las palabras de la homilía se dirigieron a todos los que quieren trabajar en un futuro espera/nza-dor. «Pedimos a todos los que pueden aniquilar la vida humana que dejen de una vez para siempre de matar.»

Al finalizar el funeral, el féretro con los restos morales de José María Portell fue sacado al exterior, donde el público allí apiñado aplaudió como homenaje postumo y muestra de afecto hacia el periodista bilbaíno.

Tras el féretro apareció la esposa del periodista asesinado, Carmen Torres, acompañado de cuatro de sus hijos, y el ministro de Cultura, Pío Cabanillas. Mientras continuaban los aplausos, y en una atmósfera de emoción, la esposa de José María Portell irrumpió en llanto, abrazándose al señor Cabanillas, que estaba también muy emocionado.

Posteriormente la comitiva fúnebre se dirigió al cementerio de la Arboleda, en San Salvador del Valle.

Una hora antes de iniciarse el funeral se formaron grandes atascos en las carreteras de acceso a Baracaldo.

(MAS INFORMACIÓN EN PAGINAS 7 Y 80)

 

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