Autor: Fort, Carmina. 
 El trabajo "doméstico" en España. 
 Asociación de Empleadas de Hogar: Quieren legalizarse     
 
 Diario 16.    23/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Miércoles 23 -febrero 77/DIARIO 16

El trabajo "doméstico" en España

Asociación de Empleadas de Hogar: Quieren legalizarse

Carmina Fort

MADRID, 23 (D16)-Casi un millón de mujeres se dedican al servicio doméstico en España.Bajo la

eufemística calificación de "empleadas de hogar", carecen de los derechos elementales de cualquier

trabajador del país.

La Asociación Cultural de Empleadas de Hogar, grupo creado hace poco más de un año, espera la

aprobación de sus estatutos, presentados hace ya nueve meses en la Dirección General de Seguridad. En

la mañana de hoy, una representación de la Asociación tenía prevista una entrevista con Juan José Rosón,

gobernador de Madrid, con objeto de obtener una respuesta a sus aspiraciones de legalización.

Entre las reivindicaciones planteadas por este sector destaca la desaparición de la ley que contempla a las

empleadas de hogar como miembros de la familia, planteamiento patriarcal que no responde a la realidad

actual.

Exigen, igualmente, un contrato de trabajo, puesto que con la derogación de la ley, y en la práctica, son

trabajadoras por cuenta ajena; seguridad social, jornada laboral de cuarenta y dos horas semanales,

vacaciones y pagas extraordinarias, reivindicaciones de las que goza cualquier individuo que reciba un

salario por un trabajo concreto. Un grupo de mujeres de la Asociación informó a D16 sobre el tema.

"Queremos —dicen— obtener un reconocimiento a nuestra labor específica, que respaldaría un contrato

de trabajo, donde se incluirían todos los aspectos legales. Consideramos justo tener las mismas

condiciones laborales que cualquier trabajador español y nos oponemos u la actual situación, que permite

que se produzcan todo tipo de explotaciones."

En manos de sus "señores"

El intento de integrarse en una Asociación tendría unas repercusiones muy favorables sobre las mujeres

que emigran desde las regiones subdesarrolladas hasta las grandes ciudades en un intento de sobrevivir.

"Muchas de ellas, adolescentes en su mayoría, son contratadas como internas en su lugar de origen, y

quedan en manos de sus "señores", quienes, graciosamente, fijarán el salario, horario, salidas y trabajo a

realizar", se quejan miembros do la Asociación.

"Aisladas unas de otras, sin la formación necesaria para reclamar unos derechos, dependerán de la

honestidad da sus patronos, que fijarán sus condiciones de vida, sin dar cuentas ni a Dios ni al diablo"

insisten.

Unidas

"En la Asociación —continúan— cabría la posibilidad de unirnos para solicitar

nuestras reivindicaciones. También sería de gran utilidad para conectar a unas empleadas de hogar con

otras, poniendo fin a la soledad y el desarraigo que muchas mujeres, casi niñas, experimentan, lejos de

familiares, amigos y lugares queridos."

En muchos casos, la inexistencia de amistades, el miedo a la hostilidad reinante en una gran ciudad,

decide a la empleada de hogar a permanecer en la casa donde trabaja incluso sus días libres.

La familia, en estos casos, se siente "responsable" y la lleva en sus desplazamientos, donde continuará

prestando servicios, ocupándose de los niños y manteniendo constantemente sus actitudes de persona de

categoría inferior, que soporta el tuteo espontáneo de sus "señores" o "señoritos", según la necesidad de

afirmación de la familia de turno, que guarda las debidas distancias, dijeron finalmente.

 

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