Unceta se opuso a la legalización de la "ikurriña"     
 
 Informaciones.    10/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

UNCETA SE OPUSO A LA LEGALIZACIÓN DE LA «IKURRIÑA»

MADRID, 10 (INFORMACIONES).

SOBRE la personalidad y criterios políticos del señor Un-ceta, puede ser una muestra la carta que, en relación con la legalización de la "ikurriña" envió al ministro de la Gobernación, señor Martín Villa, el 24 de enero de 1977. En ella hace alusión al asesinato del presidente de la Diputación de Guipúzcoa, ocurrida ahora hace un año: El texto de la carta es el siguiente:

"Señor ministro: En mi vida, en pocos días, han ocurrido varias situaciones que jamás hubiera podido soñar pudieran sucederme. Que me traicionara un ministro.

Usted lo ha hecho conmigo, y curiosamente no me siento herido ni humillado. Solamente me siento defraudado. Usted puede pactar con quien quiera. Como hombre, como ministro, o como lo que sea, pero ni Dios le da derecho a jugar como usted lo ha hecho conmigo.

Usted ha jugado conmigo y yha hecho que en este momento sea yo en Vizcaya un valiente, para unos; quien les ha chafada la maniobra, para los otros.

En 1977 no se desea ser valiente, porque ya se sabe dónde se acaba.

En cuanto a chafar la maniobra separatista al encabezar la postura de la Diputación de Vizcaya, que entiendo es la única posible por razones históricas, y sobre todo por la convicción de que no representa la mayoría, por ser de un partido político y, por tanto, no poder representar jamás el sentimiento de ciudadanía que para conseguir su revanchismo tratan de enmascarar como elemento pacificador. Pocas horas han faltado, en San Sebastián, para demostrar lo contrario. Como no quiero mezclar en esta carta mis sentimientos particulares con los conceptos, argumentos y temas más o menos políticos, éstos los voy a exponer separadamente, por si al señor ministro le pueden ayudar a comprender un poco algunos aspectos de nuestra tierra.

Al señor ministro le cabe el honor de haber dividido más aún a los vizcaínos con la publicación de su confusa instrucción. Aquí en Vizcaya jamás habían soñado en poder colocar la bicrucífera en los Ayuntamientos. Creo que el señor ministro ha confundido el problema Guipuzcoano con Vizcaya. Yo lo siento mucho, pero usted debe sentirlo mucho más.

Gracias, señor ministro, por aumentar mi servicio de protección y porque la Guardia Civil vigila más el recorrido de mi casa.

Creo que no le interesará saber el calibre de la pistola con la que mi hijo abre la puerta cuando llaman, desde su instrucción de paz y justicia.

De mi mujer es mejor que no le diga nada, y también esto se lo debemos a usted.

No deseo extenderme más. Basta con acompañarle dos noticias de la Prensa para que vea que su autorización no es precisamente lo que ha traído la paz a las Vascongadas, y que la bandera nacional, nuestra bandera, nunca será respetada por los partidarios de su "ikurriña".

Que Dios le dé al señor ministro más suerte en sus deciciones futuras y nos libre a nosotros de usted."

 

< Volver