Autor: Martínez, Eloi. 
   Guernica, horrorizada     
 
 Hoja del Lunes.    10/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 25. 

GUERNICA, HORRORIZADA

• Se calcula en 10.000 personas las que asistieron ayer a los funerales

• "No queremos muertos de derechas ni de izquierdas"

• ¿Quién puede ya gritar: "ETA el pueblo está contigo"?

BILBAO, 9. (Crónica especial para HOJA DEL LUNES.)

Toda una gran manifestación de duelo constituyeron ayer por la tarde, en Guernica, los funerales por el eterno descanso de las tres personas asesinadas en la mañana del sábado a la puerta del frontón Jat Alai por miembros de ETA: Augusto Unceta-Barrenechea Azpiri, presidente hasta entonces de la Diputación Foral del Señorío de Vizcaya, y de los dos guardias civiles que, siguiendo la costumbre de todos los sábados, le escoltaban hasta las puertas del mismo frontón: Antonio Hernández Fernández-Segura y Ángel Rivera Navarrón.

Como una auténtica- bomba ha caído en Vizcaya el asesinato a sangre fría de estas tres personas. En la mañana de ayer, banderas nacionales con crespones negros revelaban la protesta popular por estos hechos.

A la tarde, en Guernica, con los ánimos muy exaltados, todavía horrorizados por el triple crimen, y la iglesia parroquial de Santa María repleta de fieles que querían dar su último adiós a aquellos que les fueron tan queridos, se esperó la llegada de los féretros, en tanto iban llegando distintas autoridades locales y provinciales,; amigos, familiares y compañeros,

Las lágrimas que el día anterior viéramos aflorar entre loa compañeros de los guardias civiles todavía no se habia secado. Sus oficiales y jefe.s provinciales tampoco podían evitar el gesto de consternación, También se apreciaban en los rostros del director general de la Guardia Civil, Ibáñez Freire; del subdirector, Salvador Bujanda, y del general de la zona, Atares.

"¡APALA, AL PAREDÓN!"

"ETA, Apala, al paredón"; "amnistía para la Guardia Civil". Seguían los gritos y las escenas de dolor. Se chillan los nombres de Raimundo, Girón y Blas Piñar y llueven los aplausos cuando hacen su aparición las formaciones de la Guardia Civil. "Amnistía para la Guardia Civil." Se encrespan los ánimos. Las frases de repulsa por los hechos acaecidos estallan en todos los rincones. "No queremos muertos de derechas ni de izquierdas; queremos una España de los vascos, una Hispana -de los castellanos, una España de los toledanos, una España de todos. Que el Ejército cumpla los deberes constitucionales y el juramento qué prestó."

Con bastante retraso arriban los furgones fúnebres y los féretros son transportados por las fuerzas del orden al interior del templo. Arrecia el griterío de los más exaltados. Se observan grupos de Guerrilleros de Cristo Rey. Mateo Prada Canillo, capitán general de la sexta región, también hace acto de presencia. Y Blas Pinar. Y los presidentes dé las Diputaciones de Guipúzcoa, Navarra, Álava y Logroño. "Para ti, Apala, tenemos una bala", se repite insistentemente. "Gora España, muera ETA." Es entonado el "Cara ,al sol" y se grita "Franco, Franco, Franco".

ALOCUCIÓN DE AMOVEROS

En conjunto se calcula que llegaría a diez mil el número de personas que se congregaron para asistir a estos funerales, si bien dentro de la iglesia de Santa María no cupieron más que tres mil quinientas.

Los féretros de los guardias civiles, uno a cada lado del presidente de la Diputación, parecían querer seguir con su cometido de escolta en la vida real. Rodeándoles, las viudas, madres, hermanos y demás familiares de los fallecidos. El ambiente era de profundo dolor y las escenas patéticas se sucedían. Había llanto por los tres seres que acababan de perder de forma tan vil.

Ofició el obispo auxiliar, don Juan María Uñarte, pronunciando la homilía el titular, monseñor Añoveros. Dijo que "esto, además de ser un acto religioso, servía para decir claramente que nuesíro pueblo no quiere que se derrame sangre fraterna"

Finalizó monseñor Añoveros recordando unas frases de San Francisco de Asís: "Donde hay odio, que haya amor; donde hay ofensa, que haya perdón; donde discordia, armonía; donde error, verdad; donde duda, fe; donde tristeza, alegría. Porque olvidando se encuentra y perdonando se es perdonado."

Terminado el ritual, salen Los féretros a hombros de sus compañeros, en, tanto suena en el aire el "Agur, Jaunak" ("Adiós, Señor"). Fuera sigue el griterío. "Ustedes, señor general—exclamó uno, dirigiéndose al capitán general—, son nuestra salvación." Insultos contra el presidente del Gobierno y el ministro del Interior. Hay un intento de volcar e1 coche del subsecretario de este departamento, Eduardo Navarro, que ha venido en representación de Martín Villa, sí bien entró camufladamente en el templo, dado que hubiera sido peligroso hacerlo por la puerta grande, tal y como aparecían los ánimos. También le acompañó desde Madrid el director general de Administración Local, señor Esteban.

Don Blas Piñar, a pie, es aplaudido largamente. Alguno se abraza a él. Luego, partidarios suyos recorrerían las calles ondeando una

bandera nacional.

Inmediatamente después se instaló cada ataúd en un furgón, dirigiéndose el que portaba los restos del presidente de la DiputadOn al cementerio de la villa, donde fueron depositados en el panteón familiar, y los otros dos a los respectivos pueblos natales de los guardias civiles: el de Antonio Hernández a Grana (Granada) y el de Ángel Rivera a Socuéllamos (Ciudad Real).

LA PREMONICIÓN DE AUGUSTO UNCETA

El fallecido presidente de la Diputación del Señorío acertó de pleno cuando el 24 de enero pasado se dirigió a Martín Villa por carta diciéndole lo defraudado que se sentía y cómo había jugado con él. A la vez le especulaba con las posibilidades de una muerte violenta.

"Usted ha jugado conmigo y ha hecho que en este momento sea yo en Vizcaya un valiente para unos y quien les ha chafado la maniobra para los otros. En 1977—pareció sentenciar—no se desea ser valiente, porque ya se sabe dónde se acaba."

En otro párrafo de la carta le daba irónicamente las gracias por aumentarle el servicio de protección. "Creo—le añadía—que no le interesará saber el calibre de la pistola con la que mí hijo abre la puerta cuando llaman desde su instrucción de paz y justicia."

TÍTULOS Y MEDALLAS PARA LOS DIFUNTOS

En la mañana de ayer; en tanto que la ikurriña se paseaba tranquila" y paradójicamente frente a la Diputación, ocupando en número de miles toda la Gran Vía, dentro del folklórico acto denominado "Kili-Kili", en el citado centro se celebraba un pleno de urgencia, presidido por el hasta ahora vicepresidente de la Diputación Foral, Francisco Amorrortu, a fin de leer una nota de repulsa y de condena por el triple atentado. Para perpetuar la memoria del señor Unceta propuso la concesión del título y medalla de hijo predilecto del Señorío de Vizcaya. Igualmente la declaración, a partir de entonces, de quince días de luto, y que se coloque una placa que recuerde por siempre a don Augusto Unceta.

Después dé esto, ¿quién puede gritar "ETA, herría zu ekin" ("ETA, el pueblo está contigo") ?

Eloi MARTÍNEZ

(D« "La Gaceta del Norte")

 

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