Autor: Roldán, Adolfo. 
 ETA ha reivindicado los asesinatos. 
 Tensión colectiva en los funerales por las víctimas de Guernica     
 
 Ya.    01/10/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

NACIONAL

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ETA HA REIVINDICADO LOS ASESINATOS

Tensión colectiva en los funerales por las víctimas de Guernica

Un grupo de personas ultraderechistas dio gritos contra el presidente del Gobierno, el ministro del Interior y la amnistía Monseñor Añoveros—-que pronunció la homilía—reprobé el atentado y afirmó: "Todos somos responsables en alguno forma del drama que está su* ¡odiando aquí. Pero debo clamar con firmeza: "No más ultrajes, no más sangre fratricida sobre nuestro pueblo"

BILBAO

(De nuestro corresponsal, Adolfo Roldan.)

En medio de un ambiente de gran emoción colectiva se celebraron el domingo las honras fúnebres por las almas del presidente de la Diputación de Vizcaya y por los dos guardias civiles de su escolta.

Unas tres mil personas abarrotaban totalmente la iglesia de Santa Alaría, de la localidad vizcaína de Guernica, permaneciendo un numeroso grupo de personas en el exterior por Imposibilidad de penetrar en el recinto del templo. Desde media hora ante* del funeral, un grupo de personas rodearon las entradas da la iglesia dando voces y eslogans relacionados con grupos de extrema derecha. Algunas de las personas que formaban este grupo portaban banderas españolas, así como distintivos de Fuerza Nueva. Los gritos fueron en aumento durante la espera que hubo hasta la llegada de los féretros, dándose gritos contra el presidente- Suárez, tales como "¡Suárez, has destrozado España!", otro grito "¡Aquí no se ve la gente de UCD!", etc. Los gritos se alternaban con canciones • himnos, como el "Cara al sol" con brazo en alto, el himno del Frente de Juventudes, el "Oriamendi" con variaciones en la letra en torno a las designaciones monárquicas- Igualmente hubo diversa* intervenciones improvisadas de asistentes enfervorizado* con el motivo de la concentración; en diversas ocasiones se daban voces de "¡El Ejército al poder!", etc. También se hicieron otras alusiones referentes a la amnistía, tales como "Con la amnistía se matan policías", "Amnistía para, la Guardia Civil", y otro grito "Menos amnistía y más Policía", etc. Los aplausos y los vivas a la Guardia Civil se repitieron en numerosas ocasiones.

Con la llegada del vehículo del subsecretario del Ministerio del Interior, don Eduardo Navarro, los manifestantes profirieron gritos contra el titular del departamento. También para la prensa hubo algunos insultos. Uno de los componentes del grupo que consiguió franquear el cordón policial arrebató las cámaras fotográfica? a uno de los fotógrafos e inmediatamente intervinieron agentes de paisano que devolvieron las máquinas al profesional de la información.

Con la llegada de los féretros las voces se silenciaron, prorrumpiendo en aplausos los asistentes; los bancos del templo los compartían familiares y amigos de las víctimas y representaciones oficiales y militares. Asistieron a las exequias el subsecretario del Ministerio del Interior, Eduardo Alonso; el director general de Administración Local, señor Esteban; el director y subdirector y jefe de zona de la Guardia Civil, generales Ibáñez Freiré, Salvador Umanda y Altares; el capitán general de la sexta región militar, g«nt;ral Mateo nPrada Canilla; el socialista Ramón Rubial, presidente del Partido Socialista Obrero Español, en representación del presidente de las Cortes; representación del PNV y del Partido Comunista, miembros de diversas diputaciones y otras autoridades.

AÑOVEROS: "TODOS SOMOS RESPONSABLES"

Ofició la misa et obispo auxiliar monseñor Uriarte, pronunciando la homilía monseñor Añoveros, obispo de la diócesis. En la carta pastoral el obispo de Bilbao reprobó el atentado y afirmó: "Todos somos responsables en alguna forma del drama que está sucediendo aquí, todos somos solidarlos de un pésame colectivo, la reflexión sobre éstos hechos violentos no debe acabar en el dolor y en el lamento, hemos de Interrogarnos con toda hondura y seriedad acerca de i a respuesta individual y colectiva que debemos dar a tan grave situación." En otro pasaje del mensaje pastoral señalaba: "Una vez más soy consciente de que mi voz de cristiano tal vez no sea escuchada, pero debo clamar con firmeza: no más ultrajes a la presencia de Dios en sus criaturas, no más sangre fratricida sobre nuestro pueblo." Tras diversas consideraciones religiosas en torno a la muerte, el prelado "tuvo palabras de condolencia para los familiares de las víctimas.

Finalizado el acto religioso los gritos del grupo anteriormente indicado volvieron a. escucharse: en un momento dado un grupo de asistentes golpearon el turismo del representante del Ministerio del Interior e intentaron dar vuelta, asimismo, a vehículo. Un joven de unos dieciséis años se abrazó llorando a Blas Piñar, presente en el acto, deteniendo la comitiva que ascendía al cementerio. Otras personas también lloraban, mientras se preguntaban: "¿Cuándo acnbará esto?" Muy excitados los ánimos, los exaltados interpelaban a las autoridades para solicitarles firmeza en el rnnndo.

El féretro del presidente de la Diputación de Vizcaya fue transportado hasta el cementerio de Guernica; los otros dos furgones con los restos mortales de los guardias civiles se dirigieron a sus lugares de origen. A continuación, diversos grupos (le jóvenes, con banderas españolas, recorrieron diversas calles de çGuernica en manifestación. Según fuentes de la Jefatura Superior de Policía hasta el momento no se tiene ninguna pista sobre la identidad personal de los autores del atentado; sin embargo, contín ú a n tas investigaciones pertinentes

DON JAIME UNCETA: "QUE

NO SE POLITICE EL ACTO

RELIGIOSO"

Don Jaime Unceta, hermano del presidente de la Diputación de Vizcaya, dijo a don Blas Piñar, al verle en las honras fúnebres, que no quería que se politizase el acto religioso, a lo que respondió el líder de Fuerza Nueva que venía desde Madrid sin tiempo para haber comido si-

quiera un bocado, con el único propósito de decir un último adiós a un español y vasco ejemplar y que ésa era su única intención.

El señor Piñar abandonó Guernica poco después del funeral, entre aclamaciones de sus seguidores, que intentaron impedí» que regresara tan pmmo.

 

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