En las negociaciones Seguridad Social - Farmacéuticos. 
 Hoy, día clave  :   
 Aunque tras el viernes pasado la posibilidad de renovar el acuerdo es nula, hoy podría discutirse una nueva normativa. 
 Pueblo.    20/06/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

EN LAS NEGOCOACIONES SEGURIDAD SOCIAL-FARMACEUTICOS

HOY, DIA CLAVE

Aunque tras la reunión del viernes pasado la posibilidad de renovar el acuerdo es nula, hoy podría

discutirse una nueva normativa

* La Seguridad Social gastará este año más de 100.000 millones de pesetas en productos de farmacia

* Compramos fármacos en el extranjero por un importe igual a lo que nos cuesta el café

Las negociaciones entre los farmacéuticos y la Seguridad Social pueden considerarse prácticamente rotas,

después de que en la última reunión, celebrada en la tarde del viernes, no se llegara a acuerdo alguno. De

todos modos, en fuentes competentes se ha informado a Logos que, posiblemente, habrá una solución en

la semana entrante, y, además, sin perjuicio alguno para los beneficiarios de la Seguridad Social, pese a

las presiones que han venido haciendo los farmacéuticos en los últimos días.

En el Consejo de Farmacéuticos se afirma que la situación actual es de «impasse», puesto que habrá

nuevas conversaciones cuyos planteamientos desconocen.

Al parecer, y según todos los indicios, las nuevas reuniones entre los farmacéuticos y la Seguridad Social

se atenderán a lo dispuesto en la ley general de la Segundad Social. En ella se dice que, de no llegarse a

un acuerdo o de no suscribirse concierto, la fijación de los topes máximos de precios se fijarán, de modo

imperativo, por una comisión constituida en la forma paritaria Seguridad Social y farmacias, bajo la

presidencia de un representante del Ministerio de Trabajo.

Las negociaciones, pues, que se iniciarán, seguramente, hoy, estarán presididas por un representante de la

Administración. De estas reuniones, según todos los indicios, saldrán las normas a seguir entre Instituto

Nacional de Previsión y farmacéuticos, a partir del 29 de junio, fecha en que expira el actual concierto.

Por otra parte, el viernes, en el Consejo de Ministros, y a propuesta del Ministerio de Trabajo, se aprobó

un real decreto que se refiere a las faltas y sanciones a los farmacéuticos titulares de oficina de farmacia

en su actuación en la Seguridad Social, texto que desarrolla lo dispuesto en el articulo 125 de la ley

general de la Seguridad Social.

Puestos al habla con el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, se nos afirma que desconocen el

texto del decreto, y que les sorprendió un día antes el que el tema fuese al Consejo de Ministros. Sin

embargo, sabían que se estaba elaborando tal decreto, después de que, hace un año. el Tribunal Supremo

fallara a favor de los farmacéuticos que interpusieron un recurso, por defecto de forma, al decreto que

regulaba tales faltas y sanciones. De todos modos, han manifestado en el citado Consejo, que fue

consultado para la elaboración de1 presente decreto y que si no les gusta su redacción final recurrirían

contra el decreto.

Una anticuada legislación, desfasada por el paso del tiempo y la moderna tecnología, sigue regulando la

venta de productos farmacéuticos en España, casi de manera idéntica que hace un siglo, cuando el

farmacéutico tenía forzosamente que volcar su trabajo y su inteligencia en la preparación de las fórmulas

magistrales que los médicos recetaban a sus pacientes. En la actualidad, las cosas se han transformado a

ritmo vertiginoso. Los productos farmacéuticos, en su casi totalidad, se venden debidamente etiquetados y

precintados y así, el profesional farmacéutico, titulado universitario siempre, se encuentra con el triste

papel de minorista de un importante producto de consumo - las medicinas -, en cuya elaboración y control

de calidad no tiene la menor intervención, ni responsabilidad, por cuanto difícilmente se puede achacar al

farmacéutico defectos de fabricación de productos herméticamente cerrados en origen. El farmacéutico -

o sus empleados, los famosos mancebos de botica - se limita a vender el producto que está señalado en la

receta médica, que es indispensable para la venta de la casi totalidad de los productos farmacéuticos,

según una muy reciente disposición, y aquí acaban sus funciones. Y, al parecer, empiezan sus penas...

* DEMASIADAS OFICINAS DE FARMACIA

La cadena de comercialización de los productos farmacéuticos tiene un punto de origen, los laboratorios,

y uno final, el consumidor. Los eslabones intermedios son los almacenes de productos farmacéuticos - los

mayoristas, para entendernos — y las oficinas de farmacia, que desempeñan el papel de minorista. Cada

salto en la cadena de comercialización, como es lógico, encarece el precio final de venta al público del

producto, que bien podemos considerar como de primera necesidad. Existe una auténtica atomización de

las oficinas de farmacia, siempre en aumento en los últimos tiempos en proporciones alarmantes. Según la

Organización Mundial de la Salud, una farmacia por cada 5.000 habitantes es la cifra ideal. En España

existe un establecimiento por cada 2.538. Este es el primer mal que se detecta en un análisis

desapasionado de la situación actual de las oficinas de farmacia en nuestro país. En Holanda existe una

oficina de farmacia por cada 15.200 habitantes; en Suecia, por cada 13.100; en Alemania, por cada 5.735;

en Portugal, por cada 4.500; en Italia, por cada 4.300; en Francia, por cada 3.000... Como puede verse,

entre todos los países citados, España ocupa «el farolillo rojo» de la clasificación.

* MARGENES COMERCIALES: EXCESIVAMENTE ELEVADOS

Los márgenes comerciales, que encarecen los productos farmacéuticos a través de la cadena de

comercialización son, a simple vista, excesivos y repercuten muy negativamente en los precios finales

que debe pagar el público. Sobre todo, los márgenes de las oficinas de farmacia, mucho más elevados que

los de los laboratorios y los almacenes. Estos son los porcentajes de beneficios, según el preció del

producto: un producto de 100 pesetas, como caso típico, tiene un precio de salida del laboratorio de 61,60.

lo cual representa una margen de ganancia para el fabricante sobre el precio de venta al público del 8,04

por 100. Ese mismo producto en almacén adquiere un precio de 70 pesetas, con un margen de ganancia

para el almacenista d e 1 8,40 por 100, y, finalmente, para el consumidor el precio en farmacia es de las

100 pesetas, con una ganancia por parte del farmacéutico de un 30 por 100. Pero se da la circunstancia de

que este margen puede ser del 40 por 100 o más si la mercancía la adquiere el propietario de la oficina de

farmacia a través de sus cooperativas (COFARES).

* UN CONCIERTO QUE CADUCA

Ahora mismo, el 76 por 100 de todos los productos farmacéuticos corren a cargo de la Seguridad Social,

cliente con mucho el más importante para laboratorios, almacenes y oficinas de farmacia.

En la actualidad, entre la Seguridad Social y las oficinas de farmacia existe en vigor un concierto suscrito

por el Instituto Nacional de Previsión y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos el 28

de junio de 1972, y con una validez de cinco años. Así, pues, el referido concierto caducará el próximo

día 28. A tenor del vigente concierto, los farmacéuticos abonan a la Seguridad Social, sobre el total de la

facturación de especialidades, los porcentajes siguientes:

* Las primeras 50.000 pesetas, exentas

* Más de 50.000 pesetas, hasta 150.000, el 7 por 100.

* De 150.000 pesetas a 300.000, el 9 por 100

* El exceso sobre 300.000 pesetas, el 11 por 100.

Estos descuentos vienen a suponer globalmente una aportación total de aproximadamente, un 7,5 por 100.

Este tanto por ciento, desean suprimirlo totalmente las oficinas de farmacia; y han amenazado a los

beneficiarios de la Seguridad Social con cobrarles el total de sus recetas si, antes del día 28, no se lleca a

un nuevo acuerdo con el Instituto Nacional de Previsión. Para la mejor comprensión del problema habrá

que señalar que en 1972, fecha en que se firmó el concierto en vigor, la Seguridad Social gastó en

productos farmacéuticos 41.230 millones de pesetas, mientras que en 1977, según cálculos estimativos, el

consumo de la Seguridad Social alcanzará una cifra superior a los 100.000 millones de pesetas.

Casi un 48 por 100 de as oficinas de farmacia

están situadas actualmente en las capitales de provincia. Este porcentaje se eleva hasta el 60 por 100. si

tenemos en cuenta, amén de las capitales, poblaciones con un elevado número de habitantes, lo que

demuestra que no es la escasa densidad de población el factor determinante de que nuestro índice de

habitantes por farmacia sea el más bajo de los países de Europa occidental Al contrario, el papel

determinante en la localización actual de las farmacias, se ha debido a la rápida urbanización del país, en

conjunción con la reglamentación administrativa que establece como condicionante de las nuevas

aperturas en zona urbana, el módulo de distancia.

Según los expertos, por motivos de productividad, retribución adecuada para los profesionales

farmacéuticos y un mejor servicio al público, es aconsejable adoptar medidas que conduzcan a una

racionalización del sector, invirtiendo la tendencia que se refleja en el cuadro siguiente:

* CONCLUSIONES

* En resumen: hay demasiadas farmacias en España y se debe pensar en una profunda reestructuración

del sector y, a más largo plazo, reordenar una profesión universitaria que, cada día más, se ve limitada en

su campo de actividad, al dedicarse casi exclusivamente a vender productos farmacéuticos, en cuya

elaboración no tienen la menor participación técnica.

* En segundo lugar, habría que reordenar todo el complejo mundo de los productos farmacéuticos,

reduciendo el número de especialidades que actualmente hay en el mercado. En la actualidad, según muy

recientes datos, España importa productos farmacéuticos por valor de más de 14,000 millones de pesetas

es decir, la misma cifra que invertimos en comprar café en el extranjero.

* En tercer lugar, el conflicto surgido entre las oficinas de farmacia y el I. N. P. exige una solución con

urgencia, y dentro del marco legal vigente, sin causar perjuicios ni molestias a los beneficiarios de la

Seguridad Social y mucho menos a los pensionistas. Si hubo concierto en 1972. con un consumo por parte

de la Seguridad Social de algo más de 41.000 millones de pesetas, cuando en 1977 se elevará esa cifra por

encima de los 100.000 millones, no parece razonable que desaparezca por completo el descuento que

venían haciendo los farmacéuticos.

* En cuarto y último lugar, podría decirse que los beneficios de las oficinas de farmacia - que el Consejo

General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos evalúa en 38.000 pesetas al mes - varían sustancialmente

Prueba de ello son los diferentes traspasos - casi siempre de cuantía muy elevada - que se pagan por las

oficinas de farmacia.

Foto M. FRANCO

PUEBLO 20 de junio de 1977

 

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