Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   ¿Por qué?     
 
 Informaciones.    28/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DEL CAMBIO LETRAS

¿POR QUE?

Por Jaime CAMPMANY

OTRA vez la sangre, otra vez la muerte, otra vez el luto. Un guardia civil de Tráfico, ametrallado hace unos días en la carretera de San Rafael, ha muerto. Hay una fotografía en la que se ve a su- familiares, hombres y mujeres del pueblo, llorando su muerte. No es sólo el suyo un gesto de desolación y de aflicción. Es también un gesto de pregunta sin respuesta ante la inutilidad y la falta de explicación de un crimen absurdo. Junto a esta fotografía, otra: la de la capilla ardiente del comandante de la Policía Armada asesinado en Pamplona. Don Antonio Tejero Verdugo y don Joaquín Imaz Martínez son dos nombres de españoles que se unen a la ya espantable lista de víctimas de una guerra declarada por el odio sin sentido de un grupo contra una sociedad entera. Todos los españoles se preguntan en esta hora: ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué justificación o qué explicación tienen estos crímenes? ¿Contra que o contra quiénes se lucha de manera tan fríamente cruel e implacable?

Hace unos años, estos crímenes se cometían en nombre da libertad, de la lucha contra un régimen político que ofrecía algún pretexto para la lucha política desde la clandestinidad y la subversión. Pero, ¿y ahora? ¿En nombre de cuáles libertades, en nombre de qué Ideales, en nombre de cuál o de cuáles grupos de españoles se mata por la espalda, se asesina a sangre fría, se ametralla por ls calles? ¿No tendremos que concluir que esos asesinos son los mismos? ¿No estaremos obligados a pensar que los que ayer querían subvertir un orden impuesto por un régimen autoritario son los mismos que hoy quieren acabar con la libertad que ha traído la democracia a España? ¿No serán esos asesinos, criminales a sueldo, ímpositores armados d e tributos, enemigos de todo representante del orden y la paz de España? Y sobre todo, habrá que preguntarse: ¿No será llegada la hora de acompañar las condenas verbales con la aplicación rigurosa de la ley? Porque la clemencia, la misericordia de los gobernantes, largamente demostrada con una amnistía amplísima, no ha servido sino para hacer nuevas víctimas y para cometer nuevas burlas contra la paz, con los que tienen la sagrada obligación de defender y salvaguardar el orden.

Después de concedida esa larga amnistía, se habla estos días de proyectos para abolir en nuestro país la pena de muerte. Bien. Mientras en España actúen los asesinos de San Rafael y de Pamplona hay que pedir la abolición de la pena de muerte. Pero para los ciudadanos pacíficos. Esos son los únicos que por ahora están condenados a muerte.

 

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