Autor: Ferrer, María Blanca. 
   Tensión y manifestaciones durante el entierro del comandante asesinado     
 
 Ya.    29/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

NACIONAL

29-XI-77

Tensión y manifestaciones durante el entierro del comandante asesinado

Diez mil personas recorrieron las calles de Pamplona mientras gritaban: "Navarra, sí; Justad!, no" • En la homilía, el capellán de I a Policía Armada subrayó la injusticia de este asesinato y la complicidad de nuestro silencio pasivo

PAMPLONA

(De nuestra corresponsal, Miaria Blanca Ferrer.)

Ayer por la mañana, según estaba previsto, se celebró en la Iglesia de San Francisco Javier el funeral por el comandante de la Policía Armada asesinado el sábado por la noche don Joaquín Imaz. La ceremonia estaba señalada para las once de la mañana.

Desde muy temprano ya se habían establecido en los alrededores del templo las fuerzas de la Policía Armada y las de la Guardia Civil.

En el interior de la iglesia se hallaban en el presbiterio, a la derecha, en primer término, la viuda e hija de la víctima acompañadas de la madre del señor Imaz; detrás de ellas, el resto de la familia. En la parte Izquierda se encontraban las autoridades civiles de la provincia. En toa primeros bancos estaban las representaciones de los diversos partidos políticos, etc.

Alrededor del templo se habían congregado varios miles de personas, en tanto que unas tres mil pudieron entrar en el interior.

Cuando ya se llevaba esperando algo así como media hora hizo su aparición en la Iglesia el féretro que contenía los restos del señor Imaz. Era de caoba e iba cubierto con te bandera española. La entrada del féretro fue acompañada de aplusos y vivas a España y a Navarra. En los rostros da mujeres y hombres veíanse amargas lagrimas. Además se escuchaban muchos sollozos contenidos.

COMPLICIDAD DEL, SILENCIO PASIVO

El funeral fue oficiado por el capellán de la Policía Armada don Luis Arroyo y otros concelebrantes, entre los >que se hallaba el párroco señor Pascual. Don Luis Arroyo pronunció unas» emocionantes palabras alusivas a la gran injusticia de este asesinato y al estado de cosas actúa! en el que estamos fomentando la actuación de las fuerzas malignas con nuestro silencio pasivo. Finalizada la misa, el mismo capellán rezó un reposo ante el féretro.

Seguidamente fueron impuestas a título postumo al señor Imaz las siguientes condecoraciones: medalla/de oro al mérito policial, concedida por el excelentísimo señor ministro de Justicia: medalla al mérito militar con distintivo blanco de primera clase, concedida por el excelentísimo señor ministro de Defensa, y la cruz al mérito de la Guardia Civil con distintivo rojo.

Seguidamente se organizó la comitiva que- había de acompañar al cementerio al señor Imaz. E¡ féretro fue transportado hasta el furgón a hombros de unas ocho personas, militares, de la Policía Armada y de la Guardia Civil y, al parecer, algún familiar.

La salida de los restos se vio saludada por innumerables aplausos y gritos de viva España, viva Navarra, viva la Policía Armada, etcétera. Asimismo se pedía más justicia. Una vez verificado el sepelio, la gente se dispersó en orden.

DIEZ MIL PERSONAS EN LA MANIFESTACIÓN

El público que no pudo asistir al cementerio organizó a la salida de la iglesia una gigantesca manifestación encabezada por la bandera española y la de Navarra. Los organizadores portaban brazaletes con la enseña de nuestra patria. Durante la manifestación se realizó una cuestación para comprar una corona a) señor Imaz.

Esta manifestación se dirigió primero al Gobierno Civil, mientras se gritaba: "Navarra, sí; Euskadi, no", "Navarra, alerta; Euskadi es la ETA", "Irujo, Leizaola, Navarra es española". Asimismo, algunos pidieron la dimisión de don Rodolfo Martín Villa. Otros decían: "Más justicia y menos amnistías", "Unidad,nacional" y se daban vivas a la Policía Armada.

Del Gobierno Civil, la ingente manifestación integrada por unas die.z mil personas, se dirigió

a la Diputación. Allí exigió a gritos que fuera colocada la bandera española, y una vez que lo consiguieron pidieron que ésta. se colocara a media asta y con luto, como así se hizo.

La muchedumbre estacionada frente al edificio foral exigió animismo la presencia en el balcón de los diputados, al mismo tiempo que aclamaba al viceprecidente señor Marco.

NAVARRA, SU EUSKADI NO

Salieron - los señores A 11 enz Fortún e Iturralde. El señor Atienz dijo: "Navarros, nuestro grito de guerra será: Navarra, sí; Euskadi, no. "Navarros hasta morir." Esta palabras fueron subrayadas con grandes aplusos.

A continuación dieron una vuelta por la plaza del Castillo entonando los mismos gritos que durante la sesíón-trayecto y haciendo gesto» significativos con la mano cuando se pasaba por la sede del Partido Nacionalista Vasco (DNV), mientras se gritaba "Fuera la ikurriña".

En la plaza del Castillo, y pasando de nuevo por la -avenida de Carlos III, la muchedumbre se dirigió a la plaza de toros, y una vez allí, en e! sitio donde dos días *antes había tenido lugar el asesinato del señor Imaz se rezaron algunas oraciones por su alma. Después fueron entonados los himnos "Cara al sol"—que fue cantado brazo en alto—y "Oríamendi".

Desde allí, la manifestación «e dirigió a! Ayuntamiento, y una vez en él se comenzó a pedir, ai igual que habían hecho en la Diputación, que se col ociaran las banderas de España a media asta y la de Navarra, cosa que se hizo casi inmediatamente.

En la plaza del Ayuntamiento hizo su aparición un pequeño

grupo de izquierdistas, que, hablando mal del señor Imaz, intentó organizar una batalla, pero fue ahuyentado. Otros izquierdistas se dedicaron a escupir por el camino a quienes formaban parte de la manifestación. En un momento dado, alguien de la extrema, derecha—no sabemos si obligado o no—sacó una porra de cuero. Los atacantes huyeron corriendo por el pasadizo llamado de la Jacoba.

La manifestación se disolvió pacíficamente a eso de las do» del mediodía.

 

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