Autor: Río López, Ángel del. 
   Los intereses, en juego     
 
 Arriba.    24/06/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LOS INTERESES, EN JUEGO

El contencioso entre farmacéuticos y Seguridad Social puede provocar un grave conflicto en el que los

más perjudicados van a ser los millones de benefi- ciudadanos. Estamos ante un litigio ne- ciudadanos.

Estamos ante un itigio netamente mercantil que probablemente sacará a relucir todas las cartas que tanto

farmacéuticos como Seguridad Social guardan en la recámara y que no salen a la luz pública como

debieran con ocasión de este ingrato e impopular affaire. Da la impresión de que tanto la Administración

como los farmacéuticos están ofreciendo al público - la víctima - verdades a medias.

Los farmacéuticos se quejan de sus bajos porcentajes de beneficios (entre un 15 y un 35 por 100); no

quieren abonar como descuento el 7,5 por 100 del total de lo facturado a favor del INP, cantidad que

oscila entre los 5.000 y 7.500 millones de pesetas anuales y se niegan, asimismo, a hacer la gestión

de despachar las recetas sin cobrar al cliente directamente.

La Seguridad Social (el INP) afirma que un cliente como él, que les facilita a los farmacéuticos una

facturación de miles de millones de pesetas, exige, como es tradicional en las prácticas mercantiles, un

descuento por volumen de ventas que cifran en un 7,5 por 100. Afirman que hacen esto por una elemental

norma de buena gestión y administración de los bienes de los que son los de la Seguridad Social. Señalan

que, en definitiva, esta Comisión tiene el carácter de aportación a los fines sociales de la Institución a los

que colaboran también los laboratorios. Las medicinas - dicho sea de paso - que cuestan en el laboratorio

a 60 pesetas se venden a 100 en la farmacia. Los laboratorios, que también tienen algo que ver en este

asunto, aunque el tema esté en la trastienda, producen multitud de medicinas similares a alto coste, pero

eso sí, con una extraordinaria presentación y un gasto de promoción adicional digno de conocerse. En este

sector empresarial abundan las siglas comerciales de famosas multinacionales que tienen en este mercado

los más saneados beneficios.

Los intereses en juego en este conflicto, por tanto, van mucho más allá de la pequeña anécdota de un

porcentaje. Desde el prisma de que el ciudadano ha de ser - a través de un justo control parlamentario y al

menos de ahora en adelante - el fiscalizador de muchas operaciones a nivel nacional, conviene apuntar

que ya es hora de que se vaya pensando en que no hay derecho a que se especule a precios de mercado

con bienes de primerísima necesidad como es la salud. Vamos, que si algo hay que precise una urgente

nacionalización o socialización esto ha de ser todo aquello que rodea al tema de la salud, y las medicinas

en primer lugar.

En definitiva, al ciudadano le importa un bledo el regateo entre INP y farmacéuticos a costa de unos miles

de millones arriba o abajo. Al ciudadano lo que le escandaliza es que una cuestión como esta se ventile en

el ámbito de lo mercantil o, para ser más exacto, de la especulación y de los márgenes comerciales del

más puro capitalismo.

De momento parece que existen los recursos legales suficientes para que la «deblacle» no le afecte al

ciudadano y al final haya acuerdo entre capitales. Sea así, o de otra manera, que no olviden los gestores

de unos y otros intereses que esto tiene que cambiar. Como tantas otras cosas.

Ángel DEL RIO

Viernes 24 junio 1977

Arriba 15

 

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