Autor: Muñoz Alonso, Alejandro. 
   El PNV, jugando a octubre del 34     
 
 Diario 16.    16/06/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Diario 16/16-junio-82

ALEJANDRO MUÑOZ ALONSO

El PNV jugando a octubre del 34

"Se analizan aquí recientes manifestaciones de los líderes del PNV amenazando con actuaciones gravísimas, desde el punto de vista legal e histórico. La retirada de parlamentarios y el plantear cuestiones derivadas de la LOAPA, nada menos que en la escena internacional, colocan a un partido que tiene en su haber el rechazo a la Constitución y una insolidaridad legendaria con el resto de España en una posición de aventurerismo golpista semejante a la de 1934 por parte de Companys.

Una vez más el PNV vuelve donde le gusta estar. Incapaz de hacer aportaciones constructivas a esta tarea colectiva de edificar un nuevo modelo de Estado, el PNV vuelve a sus posiciones favoritas: la protesta visceral, la desobediencia civil, el energumenismo político, la cerrazón o cerrilismo ante cualquier planteamiento racional.

Con una doblez, que posiblemente no sería exagerado considerar como constante de su historia, el PNV dice discrepar de la LOAPA - lo que es su legítimo derecho-, pero, en realidad, aprovecha la ocasión para volver a expresar su rechazo de la Constitución de 1978 que, no lo olvidemos, nunca fue aceptada de jure por el partido que fundó Sabino Arana. En última instancia, el PNV protesta contra una historia más que milenaria que ha hecho de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa parte de eso que todos llaman España. Actitud escasamente sensata que equivale a dar cabezazos contra el muro o patadas al aguijón. :

Portazo

Las «medidas» que el PNV prepara contra la LOAPA incluyen, al parecer, la retirada de sus parlamentarios de las Cortes Generales, decisión que no sorprendería a nadie, pues es bien conocido el sentido de solidaridad de los peneuvistas con los demás pueblos de España. Tampoco sería la primera vez que el PNV prefiere el portazo al diálogo.

Se amenaza también con la disolución del Parlamento de Vitoria, lo que supondría una afrenta al propio pueblo vasco, del que -con una actitud muy próxima al totalitarismo -el PNV se arroga la representatividad absoluta y total, sin considerar que sólo el 22,60 por 100 del censo electoral le votó en la elección regional de 1980.

Todavía más, el PNV amenaza con «internacionalizar» el conflicto en torno a la LOAPA poniendo en juego sus conocidas conexiones en Europa y América. Este modo de actuación coloca al PNV al mismo nivel "que Herri Batasuna, y viene a dar la razón a los que afirman que entre los elementos que forman parte del «conglomerado nacionalista» las diferencias son más bien de detalle y responden a discrepancias de intereses más que a diversidades de fondo. Las metas u objetivos últimos serían, a efectos prácticos, idénticos.

Se vuelve a poner en evidencia que los errores cometidos en el tema autonómico - auténticos errores históricos— no podían por menos de traer penosas consecuencias. El galimatías del título VIII fruto conjunto de quienes no sabían lo que querían y de quiénes lo Sabían demasiado bien— supuso un mal punto de partida. La LOAPA es un remiendo tardío que va a solucionar muy poco y su único aspecto positivo es que haya servido a UCD y al PSOE para tomar conciencia de sus errores de 1978-79.

Cantonalismo.

Nadie duda, sin embargo, que la Constitución es la Constitución. Por eso, si el PNV (que, repetimos, no aceptó esa Constitución) no está de acuerdo con la LOAPA, tiene a su alcance recursos para acudir al Tribunal Constitucional, organismo que no se ha mostrado, precisamente, tacaño con las comunidades autónomas. Esa es la única «medida» que tiene sentido en un Estado de derecho y no los tremendismos a que tan aficionado es el PNV, y que muestran su escaso respeto por la legalidad constitucional, en cuanto no sirva para dar pasos, en el sentido de esos objetivos últimos acariciados históricamente por los peneuvistas. La unión directa con la Europa de las etnias y, si acaso, un vago vínculo confederal con una España en la que la geografía y la historia les han hecho la «mala pasada» de situarlos.

Si se confirma que esas «medidas», a las que hemos aludido más arriba, u otras parecidas están siendo seriamente consideradas por el PNV, resultaría que tanto ese partido como el Gobierno vasco, en cuanto tomará parte en las mismas o las aceptara pasivamente, estarían jugando de un modo muy parecido a como lo hizo la Generalidad de Companys en octubre de 1934. La tentación cantonalista, de manera más o menos vergonzante, estaría haciendo acto de presencia. Y ya se sabe cómo terminó aquella balandronada.

Y como a grandes males grandes remedios, sería el momento de estudiar la aplicación del artículo 155 de nuestra Constitución, que dice: «Si una comunidad autónoma no cumpliese las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuase de forma que atente gravemente al interés genera/ de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la comunidad autónoma, y, en caso de no ser atendido, con la aprobación de la mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de. dichas obligaciones, o para la protección del mencionado interés general.» No sería muy difícil demostrar que las «medidas» que, se afirma, estudia el PNV encajarían casi prototípicamente en los supuestos del artículo citado.

 

< Volver