Al parecer, la víctima no tenía ninguna militancia política. 
 ETA militar asesina al propietario de un bar en Guecho (Vizcaya)     
 
 ABC.    23/10/1982.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

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NACIONAL

Al parecer, la víctima no tenía ninguna militancia politica

ETA militar asesina al propietario de un bar en Guecho (Vizcaya)

GUECHO (Vizcaya). El propietario de una degustación de café en el barrio de Algorta, en Guecho, fue asesinado ayer en un atentado cometido pasadas las seis y media de la tarde. Los autores lanzaron varios disparos de pistola y antes de su huida gritaron: «[Viva ETA militar!» En el lugar de los hechos se recogieron varios casquillos de bala de la marca SF, del calibre 9 milímetros Parabellum, munición que habitualmente emplea la citada organización.

Según informaron algunos testigos presenciales, dos jóvenes armados entraron en el citado establecimiento a cara descubierta y conminaron a todos los clientes a tirarse al suelo. A continuación se dirigieron a la barra y dispararon contra Domingo Javier García González, que recibió dos impactos de bala en la cabeza y la espalda, los cuales le causaron la muerte de modo fulminante. Al parecer, se escuchó primero un disparo y luego tres o cuatro más. Los autores del atentado se dieron a la fuga, luego de dar un «viva» a la organización ETA militar, hacia fugar desconocido, sin que hasta el momento se tenga conocimiento de su localización y forma de huida, si bien algunas versiones apuntan que a la puerta del local se encontraba un coche esperándoles.

Domingo Javier García González estaba casado con Ascensión Corrales y tenía tres hijos de uno, cuatro y seis años. Nació en el barrio de Deusto, en Bilbao, y con anterioridad trabajó en una gasolinera de Plencia y en una compañía de publicidad; en la actualidad era vecino de Aigorta.

Su hermano Manu, que en el momento del suceso estaba charlando con él, declaró a la agencia Efe que la víctima no había recibido nunca amenazas de ningún tipo, «al menos, que yo sepa», precisó. De la misma opinión era la esposa de Domingo Javier García, que añadió que no conocía que su marido tuviera actividad política o militancia alguna. Sus vecinos afirmaron que se trataba de «una buena persona, muy jovial y alegre, y siempre con ganas de hacer chistes».

Fuentes policiales señalaron horas después que los asesinos realizaron un primer disparo cuando la víctima se encontraba en la barra, de espaldas a la puerta, alcanzándole. Inmediatamente el otro miembro del comando se colocó detrás del mostrador y le remató con dos tiros más.

Hacia las 8,30 de la tarde el juez ordenó el levantamiento del cadáver y su traslado al Hospital Civil. Minutos antes llegó al establecimiento la esposa de Domingo Javier García González, presa de gran nerviosismo, que entre sollozos decía: «¿Por qué han matado a mi marido? No puedo creer que esté muerto.»

 

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