Asesinado el jefe de la División Acorazada.. 
 Un militar profesional, leal al Rey y a la Constitución     
 
 El País.    05/11/1982.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Asesinado el jefe de la División Acorazada

Un militar profesional, leal al Rey y a la Constitución

El general de división Víctor Lago Román, de 63 años, era un nombre de dilatada carrera militar, con fama de duro matizada por un acendrado sentido del deber y de lealtad al orden constitucional. La guerra civil española, la campaña de la División Azul, destinos en Sidi Ifni y el desierto del Sahara y el mando de la más importante unidad del Ejército —la División Acorazada Brúñete— constituyen los principales jalones de la vida militar del general Lago Román, hombre que siempre se movía sin escolta de ningún tipo y con el banderín desplegado de general de división en el automóvil militar.

Estaba casado y era padre de ocho hijos, aunque vivía sólo con su mujer y su única hija soltera.

Víctor Lago nació en Carballino (Orense), el 13 de agosto de 1919. Ingresó en el Ejército como voluntario el 18 de julio de 1936 y su primer destino con las tropas del general Franco fue en el Alto de los Leones (Madrid). Al año siguiente se incorporó a la Legión en la 30a bandera y obtuvo los empleos de teniente y capitán. En 1940 ingresó en la primera promoción de transformación de la Academia General Militar de Zaragoza.

Posteriormente, se incorporó a la División Azul e hizo la totalidad de la campaña de esta unidad en el frente de la Unión Soviética. Al regresar a España pasó a África como jefe del primer labor del cuerpo de tiradores de Ifni, y después del tercer labor en la misma unidad. En este territorio tomó parte en la campaña de Ifni, que enfrentó al Ejército español con el marroquí. También estuvo destinado en el Sahara, donde mandó el sector centro del Sahara en el tercio Don Juan de Austria, de la Legión.

Posteriormente, pasó a Madrid, donde fue jefe del regimiento de infantería mecanizada Wad Ras. Seguidamente pasó al mando de la brigada de infantería de Defensa Operativa del Territorio(DOT) número uno. El 30 de septiembre de 1981 fue nombrado gobernador militar de Madrid y subinspector de tropas y servicios de la I Región, y el 23 de diciembre del mismo año pasó al mando de la División Acorazada Brúñete número 1, la principal unidad de intervención inmediata del Ejército español.

Junto con este resumen de la .hoja de servicios del general

Lago, su nombre ha aparecido vinculado a dos juicios militares de cierta importancia durante el año 1981. Fue vocal del tribunal que condenó a seis años de prisión al teniente coronel Alejandro Molinero Cámara, como autor de un delito de depósito ilegal de armas —era el militar que fabricó los bolígrafos-pistola—, y posteriormente presidió el consejo de guerra que juzgó simultáneamente al capitán Juan Milans del Bosch y al coronel Alvaro Graíño. El primero de ellos, hijo del teniente general del mismo apellido condenado por rebelión militar, fue sentenciado a un mes y un día de prisión por insultos al Rey —a quien llamó públicamente "cerdo e inútil"—, mientras el coronel Graíño fue absuelto de un presunto delito de injurias al Ejército, aunque se le impuso un arresto de dos meses y un día por "falta de respeto" a las autoridades militares. El procesamiento de este último se debió a una carta publicada en un periódico, en la que denunciaba campañas difamatorias de sectores ultraderechistas de las Fuerzas Armadas.

En los últimos días de 1981, el general Lago tomó el mando de la División Acorazada Brúñete, en sustitución del general Carbonell. El nuevo jefe de la DAC permaneció durante algunos meses a las órdenes del teniente general Guillermo Quintana como capitán general de la I Región, a quien despidió con palabras sumamente elogiosas: "Puedes marcharte tranquilo y orgulloso. Nadie podrá reprocharte ninguna de las decisiones que tomaste, ya que siempre has cumplido con tu deber".

Dos ministros del actual Gobierno, Alberto Oliart y Juan José Rosón, coincidieron ayer en valorar la biografía del general Lago como ¡a de "un gran militar" y uno de los mejores generales del Ejército español. A su vez, el socialista Enrique Tierno, alcalde de Madrid, le calificó como un hombre "afable y de ideas liberales". Algunos vecinos de la casa donde vivía declararon que era un hombre muy religioso, que había asistido a la misa del Papa en el paseo de la Castellana, junto con su mujer y su hija.

 

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