Autor: Domingo, Xavier. 
   ETA, con letras de sangre     
 
 Diario 16.    05/12/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ETA, con letras de sangre

El Ejército español ha pagado un nuevo y tremendo tributo de sangre por la unidad de España y también por la democracia en la persona del general de división Víctor Lago Román, jefe de la Acorazada, asesinado ayer por un comando terrorista de ETA (m), según indican todas las apariencias y según piensa la Policía.

El asesinato del general Lago Román, fríamente planeado y calculado en sus circunstancias y en su momento, tiene una lectura que lo integra perfectamente en la política separatista y revolucionaria del terrorismo etarra.

Se trata, una vez más, de golpear el meollo mismo del Estado en uno de sus pilares fundamentales, el Ejército, y en la persona, hoy, del general en jefe de una unidad militar capital, por muchas razones, siendo las más importantes las estratégicas.

En la línea general del terrorismo organizado de ETA (m), el «ataque al corazón del Estado», según la jerga de los teóricos de la «lucha armada», es la constante de fondo, el punto capital, aquél al que la banda dedica a sus más entrenados especialistas, a sus profesionales más fríos y preparados. Toda personalidad integrada en ese «corazón del Estado», militar, magistrado, policía o guardia civil y hasta simple funcionario de elevado rango son blancos potenciales de ETA (m). Es absolutamente indispensable que esos representantes del Estado sean conscientes de tal situación y tomen las disposiciones necesarias para estar en condiciones de defenderse.

Esta es la estrategia global de ETA (m). No la aplica a ciegas. El asesinato del general Lago Román ha sido cometido en función de dos circunstancias temporales específicas, que abundan fatalmente en los planteamientos de la banda subversiva y separatista.

Son la llegada al poder del Partido

Socialista Obrero Español y la presencia de Su Santidad el Papa.

La historia del terrorismo político europeo en los últimos años demuestra que su violencia y criminalidad se acrecientan cuando llega un Gobierno de izquierdas al poder.

En España se añade un factor distintivo. La organización «militar» cuenta con un público apoyo «popular» configurado en la coalición política legal Herri Batasuna, cuyos principales dirigentes, tras las elecciones del 28-0, han dejado de ocultar o de desmentir su absoluta involucración con el grupo terrorista. En la teoría subversiva izquierdista, HB es el factor «movimientista», y ETA (m), el factor «organizado». Ambas acciones, la «espontaneísta» y la «calculada militarmente», sin necesidad de mayor coordinación, ya se aunaban de modo por decir así, inmanente, en la guerra subversiva contra el Estado español y contra la sociedad establecida.

Impedir las negociaciones

La llegada al poder de los socialistas y unos posibles acuerdos con el Gobierno francés para acabar con el santuario etarra en el sur del país vecino obligan a ETA (mi y a HB a coordinar sus respectivas funciones. Se ofrecen unas negociaciones por parte de HB y se eleva al máximo el techo de las exigencias, apoyándolo con un asesinato perpetrado en el «corazón del Estado».

Finalmente, el asesinato es cometido en pleno viaje papal a España. Una gran confluencia de periodismo internacional en un punto determinado siempre ha sido uno de los mayores atractivos para el mundo terrorista. Se había pensado que aprovecharían el Mundial. Han atacado durante la visita del Papa Juan Pablo II, personaje, quiérase o no, de muy caracterizada filiación política occidentalista y él mismo ya víctima de un atentado.

Pero aparte la resonancia internacional que obtiene un atentado cometido prácticamente en presencia del Papa, ETA (m) y HB han declarado desde hace tiempo buscar la «internacionalización del problema vasco», y si el Papa, impresionado por la sangre derramada del soldado español, habla de ello públicamente, lo condena, por supuesto, o hace alusiones públicas al caso, qué duda cabe que queda abierta la puerta a esa internacionalización cuyos pasos siguientes serían los que en su día marcaron el FIN argelino o la OLP palestina y, finalmente, la ONU y su manipulación por la U.R.S.S..

Los discursos del Papa en Javier y en Loyola, en tal perspectiva, adquieren una prodigiosa importancia política, tanto si guarda la regla del silencio como si en la liturgia de !a palabra abre la puerta a ETA.

También sería necesario que, a la luz de estos acontecimientos, el lendakari Garaicoechea diera a la nación una explicación coherente de su ausencia en La Zarzuela el día en que el Papa y SS MM. recibieron a toda la clase política española.

 

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