Autor: Dávila, Carlos. 
 Asesinato del general-jefe de la DAC. El atentado mortal mas importante desde el de Carrero Blanco.. 
 ETA ha querido demostrar al PSOE que continuará en idéntica línea     
 
 ABC.    05/11/1982.  Página: 41. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El atentado mortal más importante desde el de Carrero Blanco

ETA ha querido demostrar al PSOE que continuará en idéntica línea

MADRID. (Carlos Dávila.) ETA militar realizó ayer el atentado mortal más importante desde que, el 20 de octubre de 1973, asesinó al presidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco. Los expertos de la Seguridad del Estado tienen absoluta seguridad de que los autores pertenecen a la organización etarra, pero su identificación resulta muy complicada por los cascos protectores que llevaban sobre la cabeza los dos individuos que acabaron con la vida del jefe de la División Acorazada Brúñete, general Lago Román. La munición encontrada en el lugar del atentado y el arma utilizada para el asesinato son ´ las mismas que posee la banda terrorista y que suele adquirir en el mercado negro armamentístico internacional.

Las características del atentado hacen suponer, por otro lado, que los autores —dos, según el soldado-conductor del automóvil oficial en el que viajaba el general— pertenecen a alguno de los comandos que hace algún tiempo recibieron entrenamiento especial en campos de preparación específica en Yemen. Como se recordará, al menos 20 grupos de etarras permanecieron en turnos rotatorios en territorio yemenita perfeccionando —entre otras cosas— los sistemas de atentados sobre blancos en movimiento. El primero de esta clase fue el que sufrió el jefe del Cuarto Militar de Su Majestad el Rey, teniente general Valenzuela. La autoría se atribuyó en un principio a miembros del GRAPO, pero al cabo de un cierto tiempo, ETA militar reivindicó el asesinato por medio de una llamada telefónica al diario «Egin», periódico que publica sistemáticamente todos los comunicados de ETA militar. Ayer, ETA no había reclamado para la organización la autoría del crimen, a la espera, posiblemente, de que los miembros del comando se pusieran a salvo.

Los expertos de la Seguridad del Estado reconocían ayer no tener noticias de la permanencia de un comando etarra en la capital de España. Sin embargo, y desde que comenzó la campaña electoral, el ministro del Interior, ahora en funciones, alertó sobre la posibilidad de un recrudecimiento notable de la violencia etarra. Se piensa ahora que la dirección etarra, dominada en estos momentos por el sector más duro, ha organizado una nueva escalada para intimidar al nuevo Gobierno socialista salido de las elecciones del 28 de octubre y que tomará posesión, probablemente, en la segunda semana del próximo mes de diciembre. Felipe González, futuro presidente, condenó ayer sin paliativos el atentado, al tiempo que aseguraba que el Ejecutivo que él dirija se enfrentará con todas las armas legales en su mano al desafío etarra. La organización terrorista pretende, sin duda alguna, que el PSOE y su Gobierno entablen una negociación tendente a la consecución de metas políticas para ETA. En los últimos días, y tras las declaraciones de uno de los parlamentarios electos de Herri Batasuna, Iñaki Esnaola, se pensó que ETA pudiera estar dispuesta a rebajar, si no considerablemente sí de forma importante, las exigencias tradicionalmente impuestas por la alternativa KAS.

Sin embargo, este atentado corta de raíz cualquier tipo de especulaciones en este sentido.

Las opciones políticas etarras se perfilan, pues, de forma muy nítida: o intentar por todos los medios la negociación o caer en un marasmo de inepcia que podría resultar contraproducente para los simpatizantes que aún han apoyado a la banda armada, y más concretamente, a su brazo político, Herri Batasuna, en las pasadas elecciones. Dentro del Partido Socialista, y vistos los resultados obtenidos por los acuerdos entre las autoridades del Ministerio del Interior y Euskadiko Ezkerra, se coincidía en los últimos tiempos en la posibilidad de intentar algún acercamiento político a las organizaciones armadas para, por un lado, mermar los efectivos terroristas, y por otro, mostrar una salida conveniente para todos los implicados que pudieran arrepentirse de su pasada actividad. También con este atentado se cierra la puerta abierta al entendimiento, porque ha quedado patente hasta qué punto, cualquier negociación con ETA resulta imposible y estéril. La táctica de los terroristas vuelve a ser otra vez la misma que, curiosamente, nunca ha proporcionado a la organización resultados satisfactorios: forzar la máquina del terror para favorecer la negociación.

Ayer, a última hora de la mañana, en el Palacio de la Zarzuela, el Rey se reunió durante cuarenta y cinco minutos con el presidente del Gobierno en funciones, Leopoldo Calvo-Sotelo; el secretario general del PSOE, Felipe González; el ministro de Defensa, Alberto Oliart, y el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, teniente general Lacalle Leloup. Aunque de la nota difundida oficialmente apenas puede traslucirse detalles importantes sobre el contenido de la reunión, según se ha podido saber, se tomó el acuerdo de nombrar con urgencia al general Pedresa, hasta el momento jefe de la División Mecanizada Guzmán el Bueno, de la II Región Militar (Sevilla), nuevo jefe de la DAC. El general Pedrosa es un militar de amplia cualificación y de similares características a las que poseía el general asesinado, un hombre querido en su unidad, de trayectoria inequívocamente profesional, que últimamente había acumulado enorme prestigio entre sus subordinados a raíz de su actuación en el llamado «incidente de la Zarzuela». Como se sabe, la Guardia Real fue puesta hace algunos días en alerta especial, después de que se tuviera conocimiento del paso de unidades significativas de la Brúñete cerca del Palacio de la Zarzuela. El general Lago Román acudió inmediatamente a la Capitanía General de Madrid, para significar su disgusto porque pudieran atribuirse comportamientos anticonstitucionales a la División que él mandaba. Esta conducta le valió al jefe de DAC un gran crédito entre sus jefes y oficiales, alguno de los cuales acompañó al general a su entrevista con el capitán general de la I Región Militar, Arozarena Girón.

El atentado terrorista de ayer se puede interpretar como una ratificación del temor que ya se tenía: ETA ha querido demostrar al PSOE que continuará en idéntica línea de violencia. El PSOE sufre —y esto no puede olvidarse— igual impopularidad que UCD entre la organización etarra, que en alguna ocasión muy determinada, ha utilizado sus manifiestos y comunicados para condenar e! papel protagonista jugado por el partido ganador de las elecciones, en la redacción de la LOAPA. El asesinato del general Lago confirma, finalmente, la siniestra intención de ETA de matar selectivamente, golpeando a las cabezas y en los lugares, que mayor crispación pueda levantar en los círculos más sensibles de la sociedad española.

 

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