Conferencias sobre "Convertibilidad y Mercado Común"  :   
 La primera fue pronunciada ayer por don Emilio Figueroa y Martínez. 
 ABC.    12/02/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. JUEVES 13 DE FEBRERO DE 1959.

GONFERENCIAS SOBRE «CONVERTIBILIDAD Y MERCADO COMUN»

La primera fue pronunciada ayer por don Emilio Figueroa y Martínez

En el Colegio Mayor San Pablo comenzó ayer un Foro Extraordinario sobre el tema "La convertibilidad

de la moneda y Mercado Común´´. Presidieron el acto, el director del Colegio, D. José María Sánchez-

Ventura, y el del Centro de Estudios Universitarios, D. Carlos Viada.

La primera conferencia estuvo a cargo de D. Emilio Figueroa y Martínez, catedrático de Política

Económica y subdirector del Servicio de Estudios del Banco de España. Hablo acerca de

"Convertibilidad y problemas monetarios de la integración económica europea". Empezó el Sr.

Figueroa precisando el concepto de "valuta débil", que está estrictamente relacionado con el de

"economía débil" y determinó las causas de la presente debilidad económica de algunos países europeos.

Analizó las dificultades; que se oponen a un establecimiento rápido y permanente de la convertibilidad.

Los instrumentos de cooperación económica, europea hasta ahora vigentes (OECE y la Comunidad

Económica Europea) han dado y darán en el futuro una valiosa contribución al mantenimiento de la

convertibilidad. Sin embargo, esta contribución no puede limitarse a superar las causas temporales de

debilidad económica nacional, sino las estructurales y permanentes. Por consiguiente, en la actualidad, si

bien algunos países europeos han superado con creces las consecuencias económicas de la guerra y se han

transformado en economías "fuertes", la mayoría sigue teniendo economías estructuralmente "débiles",

cuya situación se agravó, sin duda, con la guerra.

Dado que la convertibilidad es un objetivo que sólo puede alcanzarse en un plazo general y cuando los

países alcancen, desde el punto de vista monetario un cierto grado de estabilidad y fortaleza económica es

evidente que el desarrollo y fortalecimiento económico de los países "débiles" representan un objetivo,

esencial para todos los países europeos. Hay necesidad, por tanto, de utilizar al máximo los instrumentos

de cooperación económica existentes y de aplicar incluso otros nuevos con el fin de superar la presente

debilidad económica de algunos países europeos. El movimiento de integración económica europea y la

adopción de la convertibilidad de sus valutas, favorecida por circunstancias económicas: generales, ha de

llevar "de facto" a una situación de comercio multilateral entre todos los pueblos occidentales de Europa y

a una interdependencia económica estrecha cuyos efectos más inmediatos han de ser la liberalización de

una buena parte de las importaciones del área del dólar (como ya ha hecho Alemania) y una supresión de

los controles impuestos a los pagos internacionales.

Dijo también D. Emilio Figueroa, que la creación del Mercado Común Europeo y, eventualmente, de la

Zona de Libre Cambio, plantea difíciles problemas monetarios para cuya solución se han sugerido

diferentes métodos. Se trata de alcanzar, al mismo tiempo, el equilibrio de la balanza de pagos y la

estabilidad monetaria interior de los países participantes. Se ha sugerido para ello la adopción de tipos de

cambio fluctuantes y la concesión sistemática de créditos de asistencia mutua, pero si bien estos

expedientes pueden ser útiles como remedio temporal, no pueden resolver completamente las cuestiones

plenteadas. La solución ha de venir de la coordinación de las políticas económica, monetaria y fiscal de

los países participantes en la integración económica europea; con la salvedad de que el término

"coordinación" no debe ni puede interpretarse en el sentido de una evolución paralela de la política

crediticia y monetaria, de las costes y salarios, y de los precios inferiores. La coordinación exige, por el

contrario, una armonización de estos factores de equilibrio (o de desequilibrio) dentro de la zona

integrada; armonización que podrá implicar también adopción de diferentes medidas en cada país aislado,

teniendo en cuenta la diversidad de condiciones estructurales y ambientales existentes en cada uno de

ellos, si bien tales medidas tienden todas hacia los mismos fines u objetivos.

 

< Volver