Autor: Montánchez, Enrique. 
 Más de un millar de mandos militares rindieron honores ante los restos del general Lago Román, en un ambiente de tristeza, serenidad y respeto, en un solemne acto celebrado en la puerta principal del Cuartel General del Ejército. 
 Silencio en la despedida al jefe de la Acorazada     
 
 Diario 16.    06/11/1982.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

Más de un millar de mandos militares rindieron honores ante los restos del

general Lago Román, en un ambiente de tristeza, serenidad y respeto, en un

solemne acto celebrado en la puerta principal del Cuartel General del Ejército

SILENCIO EN LA DESPEDIDA AL JEFE DE LA ACORAZADA

En medio de un impresionante silencio y en serena actitud, la totalidad de los

mandos de la División Acorazada Brunete número 1 y los militares de la

guarnición de Madrid despidieron en la calle de Alcalá, frente al Cuartel

General del Ejército, al general Víctor Lago Román, asesinado el pasado jueves

en un atentado terrorista reivindicado por ETA militar. Hoy toma posesión del

mando de la DAC, en un acto estrictamente castrense, el general Prudencio

Pedrosa Sobral.

Enrique MONTANCHEZ

Madrid — La División Acorazada despidió ayer serenamente a su jefe, el general

Víctor Lago Román, en un solemne acto celebrado en la puerta principal del

Cuartel General del Ejército y ante la emocionada presencia de más de un millar

de miembros de las Fuerzas Armadas que acudieron a rendir el ultimo homenaje al

general asesinado.

Con anterioridad, a las once en punto de la mañana comenzó en el patio de

armas del palacio de Buenavista, sede del Cuartel General, el funeral por la

alta jerarquía castrense asesinada por ETA militar. La organización terrorista

reivindicó ayer al diario vasco «Egin» el atentado contra el jefe de la DAC.

Desde primeras horas de la mañana se habían ido concentrando en la antigua

sede del Ministerio del Ejército las comisiones de los Ejércitos, Guardia Civil

y Policía Nacional designadas por el mando castrense para representar a la

guarnición de Madrid.

La totalidad de la DAC quiso despedir a su general en jefe Generales jefes

oficiales y suboficiales estaban presentes en los aledaños de las calles de Prim

y Alcalá. La zona había sido cortada al tráfico por la Policía Municipal. Sólo

podían acceder los vehículos militares. Policía Nacional de la Reserva General

se encargaba del dispositivo de seguridad. Traspasado éste, un segundo cinturón

a cargo de la Policía Militar completaba las medidas tomadas por los Ministerios

de Interior y Defensa ante la amenaza terrorista.

Pero no pudieron entrar todos. Muchos se quedaron fuera de! patio de armas

que tenía cubiertos los espacios acotados por el protocolo. El ministro de

Defensa, Alberto Oliart, presidió la ceremonia ante la ausencia del presidente

en funciones del Gobierno Leopoldo Calvo-Sotelo. Su presencia aparecía anuncia-

da en el programa oficial que fue repartido a la prensa. Ningún ministro ni

diputados de la anterior legislatura.

Junto al titular de Defensa, la Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM), con

su presidente teniente general Alvaro Lacalle Leloup. Tras la presidencia más de

un centenar de generales y almirantes, en activo o en la reserva, entre los que

se encontraba el nuevo jefe de la DAC, Pedrosa Sobral, y el capitán general de

Madrid, Ricardo Arozarena Girón, flanqueaban el lado derecho del altar, al otro,

los familiares del general Lago Román. Su esposa y sus ocho hijos.

Al frente, una compañía del Regimiento Saboya número seis de la DAC, con

escuadra, bandera, banda y música. Los acordes del «Himno de Infantes» señala-

ron la entrada en el patio del féretro a hombros de ocho militares que

representaban a todos los niveles del mando de la DAC, incluido un soldado con

el galón de cabo. Cubriendo el ataúd, la bandera de España con el escudo

constitucional. Y sobre el símbolo de la nación la boina negra del general Lago

Román, su sable y su bastón, atributos del generalato.

Altar

El féretro fue depositado en un catafalco dispuesto ante el altar con una

guardia de honor de gastadores también pertenecientes a la DAC Al pie un

almohadón de terciopelo rojo con las condecoraciones del difunto. Antes de

comenzar la misa el segundo jefe de Estado Mayor, general Urrutia, leyó el real

decreto por el que se concedía la Gran Cruz del Mérito Militar, con distintivo

blanco, a titulo póstumo al general Lago Román. El ministro de Defensa depositó

ante el féretro la condecoración.

El hasta hace pocos meses vicario general castrense, monseñor Benavent, que ha

pasado a la reserva —aun no ha sido designado quién habrá de ostentar la

máxima jerarquía eclesiástica castrense— y ayudado por capellanes ofició la

ceremonia religiosa.

En una corta homilía, el obispo se refirió al clamor de todos los españoles que

en estos momentos «tan ardientemente piden el derecho a la vida y al orden

público, que es absolutamente necesario para la libertad, la justicia y la

concordia».

Más adelante, y en el silencio del gran patio, a modo de reflexión en voz alta,

monseñor Benavent afirmó: «Señor, Tu que conoces la indignación de los cuadros

de mando de las Fuerzas Armadas, convierte tan noble sentimiento en fortaleza

responsable para defender la integridad y la paz de España».

El acto religioso transcurrió dentro de un clima de dolor, pero con serenidad.

La emoción se desbordó cuando en el gran patio resonaron las estrofas canta das

del himno de Infantería, desgranada la letra entre sollozos por la viuda del

general Lago Román.

Traslado

La segunda parte del funeral, de estricto carácter castrense, se desarrolló

frente a !a puerta general del Cuartel General del Ejército, en la calle de

Alcalá. Allí más de un millar de miembros de las Fuerzas Armadas y de Segundad,

en fila, desfilaron ante el féretro La División Acorazada, en cerradas filas de

boinas negras, desfiló ante los restos mortales del que fuera su jefe, para

rendir los últimos honores al general asesinado La normalidad fue la nota

dominante de un funeral que habla concitado rumores, sin duda, propalados por

aquellos que hacen de la desestabilización de la democracia su cotidiano

trabajo. A lo largo del pasado jueves, en las horas posteriores al atentado, a

instancias de la JUJEM, los coroneles jefes de unidad hicieron llegar a todos

sus subordinados que el atentado contra el general Lago iba dirigido contra el

sistema y no contra el Ejército.

La viuda del general, consolada por sus hijos, abandona el Cuartel General del

Ejército tras el funeral.

LOS ULTIMOS HONORES

Compañeros del general Lago Román (a la izquierda) portan el féretro cubierto

por la bandera nacional en el patio de armas del Cuartel General del Ejército.

Posteriormente, en la calle Alcalá, el Regimiento Saboya de la DAC rindió los

últimos honores al que fuera su jefe.

 

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