En ningún caso negociar con ETA     
 
 ABC.    09/11/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

En ningún caso negociar con ETA

Se admite como dato probado que el minoritario partido vasco Herri Batasuna asume abiertamente la propuesta de negociación del Gobierno con ETA. Y se produce así la anómala situación en la cual una organización terrorista, que prosigue su actividad criminal, cuenta con la pública y decidida intermediación a su favor de un partido legalmente reconocido y con representación parlamentaria, aunque sea mínima. Es obligado preguntarse hasta dónde puede admitirse que un partido político, Herri Batasuna, pueda seguir siendo plataforma legal del terrorismo.

Ni el próximo Gobierno socialista ni cualquiera de signo diferente debe iniciar su gestión sometido a una negociación con el terrorismo. Esto equivaldría a comenzar abdicando de la razón primera por la cual un Gobierno actúa en nombre del Estado. Ni el imperio de la legalidad puede asentarse sobre el reconocimiento de la fuerza del delito ni el principio de autoridad puede basarse en transacción alguna con quienes personifican el desprecio- de la autoridad y la criminal violación de las leyes.

El Gobierno socialista, según la oportuna anticipación que ha hecho su presidente, don Felipe González, luchará contra el terrorismo con todos los medios legales. Y quizá pueda, además, conseguir del Gobierno socialista francés más garantías de colaboración. Esta es una .esperanza a la que no son ajenos seguramente los millones de españoles que han votado al PSOE. Y los que han votado a otras opciones políticas.

El Gobierno socialista, con la normal legitimidad de que resulta investido todo Gobierno democrático, contará en su lucha contra el terrorismo con el respaldo masivo de la opinión pública española. En este punto no se abriría la brecha de ninguna discrepancia. Los electores españoles han votado a distintas opciones, pero no han diferenciado sus votos, con excepción de la minúscula votación (el 0,6 por 1OO del censo español) obtenida por Herri Batasuna, entre enemigos del terrorismo y partidarios de reconocer a los terroristas hasta el extremo de convocarlos a una conferencia negociadora. El único pacto que puede hacer honorablemente un Gobierno con el terrorismo es recibir la entrega incondicional de los terroristas.

 

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