Autor: Papell, Antonio. 
   Francia contra ETA     
 
 Diario 16.    10/11/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Francia contra ETA

Antonio Papell

Sería indignante, además de incomprensible, que el Gobierno socialista de Mitterrand no mostrase la menor solidaridad hacia el Gobierno socialista de Felipe González en la delicada cuestión de ETA. A primera vista, parece que la coincidencia ideológica debe motivar mutuos respaldos. Sin embargo, la experiencia española en lo que se refiere al país vecino habría de Impedir que aquí esperásemos cualquier signo de lógica en el comportamiento de nuestros vecinos. Pese a todo, se entiende poco y mal que un Gobierno democrático, como es el del señor Mauroy, primer ministro de Mitterrand, actúe impulsado por una afinidad ideológica más que por razones de Estado y de solidaridad democrática, y que haya habido que esperar a que implantasemos nosotros los españoles, un Gobierno semejante al francés, para encontrar alguna respuesta a nuestras legitimas demandas de respaldo material y, no sólo declarativo, en nuestra agotadora lucha antiterrorista. Y todavía se entiende menos que el antecesor de Miterrand, el señor Giscard, se mostrara si cabe todavía más pasivo a este respecto, existiendo como existía la afinidad ideológica que. ahora se ha reiterado en un sentido diferente.

Quiero decir con esto que tampoco es conveniente que echemos las campanas al vuelo los españoles, ante algunos signos alentadores de colaboración francesa, puesto que tales indicios semejan, más bien, una especie de favor personal que los correosos socialistas franceses hacen al joven e inexperto socialismo español, y es obvio que de un planteamiento tan primario no cabe esperar resultados espectaculares: con la misma facilidad con que se ha iniciado la colaboración podría interrumpirse ésta, sobre -todo en cuanto ésta volviese sus armas hacia objetivos franceses.

La diplomacia española, que vendió nuestra incorporación a la OTAN «por un plato de lentejas», tampoco ha sabido buscar respaldo internacional para nuestra lucha contraterrorista. Y éste es un paso que habrá que dar inmediatamente. No cabe duda de que la presión occidental podría mover a ´ Francia, en el sentido de mantener y aun ampliar una colaboración que ahora nos presta, cabe decir que, sorprendentemente, y desde luego, por primera vez con la intensidad actual. Pero en cualquier caso, la cooperación que recibamos desde el país vecino no debe hacernos perder de vista que la clave de la lucha contra ETA está aquí, en España, y requiere tanto procedimientos policiales, urdidos con mayor tino e inteligencia, como políticos, fáciles de arbitrar a medida que arraiga la democracia. Los comunicados de ETA van adquiriendo un tono mesiánico y como de ciencia-ficción. Tanto más notorio a medida que el pluralismo va siendo una evidencia similada. Se trata, en suma, de hacer ver a la ciudadanía que aún tolera e incluso respalda a ETA, que hay pasos absurdos en la hilación lógica sobre la que se apoya este respaldo..

 

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