Retolaza cree que no tienen relación con las sospechsa de atentado en Loyola. 
 El PNV acoge con reticencias las detenciones de etarras en Francia     
 
 ABC.    11/11/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Retolaza cree que no tienen relación con las sospechas de atentado en Loyola

El PNV acoge con reticencias las detenciones de etarras en Francia

BILBAO. El senador del PNV Joseba Azkárraga considera que las detenciones de Antsola Larrañaga y Carlos Ibarguren, dirigentes de ETA militar, podrían haberse producido hace un mes, «y es que el Partido Socialista francés sólo se moviliza cuando el PSOE está en el Poder».

En unas declaraciones difundidas ayer por la oficina de Prensa del partido señala que «no quiero entrar en consideraciones sobre si está bien o mal. Está por ver si tienen o no algún cargo en contra».

Al referirse a la detención de Abrisketa, dirigente de ETA político-militar, Azkárraga estima que fue una detención «electoralista» durante la campaña del pasado día 28 de octubre, «para mostrar la colaboración de los socialistas galos con el PSOE en el caso de que éste acceda al Poder».

El senador nacionalista considera esta circunstancia «muy grave», ya que Abrisketa fue puesto en libertad más tarde sin probarse su culpabilidad, terminan las declaraciones del dirigente peneuvista.

Paralelamente a las detenciones en Francia, la Policía española continúa investigando sobre los últimos atentados. Ayer fue detenido en Oyarzun (Guipúzcoa) Xabier Izaguirre, a quien se le ha aplicado la ley Antiterrorista. Se desconocen los motivos concretos de esta detención.

También sobre las detenciones de etarras en Francia se pronunció ayer el consejero de Interior del País Vasco, Luis María Retolaza, quien descartó cualquier posibilidad de relación entre estas detenciones y las sospechas de un presumible atentado en Loyola contra Su Santidad el Papa. El responsable de Interior añadió que se enteró de las sospechas de un atentado el viernes, a las 20,30 horas, tras una comunicación del Ministerio del Interior, y que se hizo saber al «lendakari» Garaicoechea.

El consejero del Interior ha señalado que, a su juicio, cree que «no se sabía nada en concreto, sino simplemente una sospecha, y por el temor de que pudiera ocurrir algo se tomaron algunas medidas, como el cambio del tugar de aterrizaje de Juan Pablo II y remover con una excavadora la tierra del lugar inicial donde iba a aterrizar el helicóptero».

 

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