Las familias desmienten las acusaciones de la organización terrorista. 
 Muere uno de los trabajadores de Rentería ametrallados por ETA     
 
 Diario 16.    24/11/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Diario 16/24 noviembre-82

NACIONAL

Las familias desmienten las acusaciones de la organización terrorista

Muere uno de les trabajadores de Rentería ametrallados por ETA

Carlos Manuel Patino, de veintinueve años de edad, vecino de Rentería, falleció minutos antes de la medianoche de ayer de paro cardiaco, tras haber pasado seis días entre la vida y la muerte, como consecuencia de las heridas recibidas cuando viajaba en un automóvil, en compañía de otros dos trabajadores, que fue ametrallado por un comando de ETA militar. Las familias del fallecido y de los dos heridos rechazan de plano las acusaciones de los terroristas, en el sentido de que eran confidentes de la Policía.

San Sebastián — A la

muerte de Patino, minutos antes de las doce de la noche de ayer, hay que sumar la indignación y el dolor de los familiares por las acusaciones vertidas por los etarras en su reivindicación del atentado, publicada en el diario «Egin», en su edición de ayer.

Sorprendidos por tal reivindicación, las mujeres de los trabajadores ametrallados exigieron a la organización terrorista que pruebe que sus maridos eran «confidentes y agentes mercenarios a sueldo de la Policia, como señalan los etarras.

Imagen____________

En el extracto del comunicado terrorista publicado por «Egin», lo que le ha valido el secuestro por orden judicial, los terroristas intentan crear una imagen de los tres trabajadores ametrallados, como integrantes de un equipo altamente preparado, que utilizaba medios sofisticados para sus fines.

La realidad, por el contrario, muestra a tres hombres, sin cualificación profesional y que estaban soportando en sus carnes los efectos de la crisis. El fallecido anoche, Carlos Manuel Patino, llevaba en el paro año y medio y era propietario de una droguería que habla abierto con la indemnización de su empleo anterior y con los créditos logrados con los avales de familiares y amigos.

Esteban Fariñas, vecino de Rentería desde hace dieciocho años, cobra subsidio de incapacidad física a consecuencia de un accidente de automóvil que sufrió hace cinco años. El matrimonio vive prácticamente con el sueldo de la mujer, Paula Bartolomé, que trabaja de cocinera en un restaurante donostiarra.

Francisco Rosco, tercero de los heridos, vive de su profesión de pintor por cuenta propia, que ejerce desde hace muchos años.

Precisamente, en el momento de ser ametrallados, venían de inspeccionar un local que iban a empapelar. Patino, propietario de la droguería, puso en contacto a Rosco y Fariñas con el cliente para que concretaran las condiciones del trabajo. Esta era la primera vez que Patino se ponía en contacto profesional con los otros dos.

Confusión

Existe la posibilidad de que los vecinos del barrio de Beraun, donde vivían los tres trabajadores, convoquen una manifestación para poner de manifiesto su indignación por el atentado y por las acusaciones vertidas por los etarras contra sus convecinos.

Un portavoz vecinal señaló la falta de recursos de estas familias, dentro del contexto de un barrio que se ve sacudido por el paro.

Cabe la posibilidad de que, a pesar del comunicado etarra que definía como «demencial y ridículo» que se calificase de trabajadores a los heridos, los terroristas confundiesen las relaciones lógicas de vecindad, ya que en el barrio viven numerosos policías nacionales, con otro tipo de conexión con la Policía. También pudo influir que alguno de los heridos frecuentan en un bar al que acudían miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Miedo_____________

El miedo a otro posible atentado es la secuela del ametrallamiento sufrido el pasado jueves. Esteban Fariñas teme abandonar el hospital donde se encuentra, por temor a que la acción terrorista se repita. Su esposa, indignada con el comunicado etarra, desmintió rotundamente que su marido se desplazara frecuentemente al sur de Francia, como afirmaba ETA.

La rabia y el color eran también comunes en los familiares de Garios Patino. El padre del fallecido se repetía una y otra vez anoche: ¿«Quién va a dar de comer ahora a los crios?», porque

la situación de la familia ha quedado comprometida tras el asesinato del padre

Francisco Rosco, por su parte, deberá permanecer internado todavía cerca de un año. Su mujer, Aurora Redondo, encargada de cuidar de los tres hijos del matrimonio, se plantea con amargura cuál va a ser su futuro a partir de ahora.

La prensa tampoco ha salido bien librada.

 

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