Autor: Pagola, Javier. 
 Enérgica declaración del Gobierno contra los autores del brutal atentado. 
 Un comando de ETA militar asesina a dos guardias civiles de Aduanas en Irún     
 
 ABC.    30/12/1982.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

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NACIONAL

JUEVES 30-12-82

Enérgica declaración del Gobierno contra los autores del brutal atentado

Un Gomando de ETA militar asesina a dos guardias civiles de Aduanas en Irún

SAN SEBASTIAN (Papóla, corresponsal). Dos guardias civiles resultaron muertos a. primeras horas de la mañana de ayer cuando se encontraban de servicio en el control de aduanas en la estación ferroviaria de Irún, al ser ametrallados por dos individuos apostados en las proximidades. Las reacciones de condena, tanto en el País Vasco como en el resto de España, han sido unánimes, mientras que por parte de las autoridades francesas parece advertirse una mayor disposición a la colaboración en materia terrorista.

Los hechos tuvieron lugar sobre las ocho menos diez de la mañana. A esa hora los guardias Juan García Mencía y Manuel López Hernández realizaban los trámites ordinarios de control de aduanas sobre un tren de mercancías a punto de partir hacia la localidad francesa de Hendaya. En ese preciso momento dos individuos, apostados en los accesos de un subterráneo que enlaza los andenes, concretamente en la vía 6, abrieron fuego de metralleta contra ambos agentes, uno de los cuales intentó sin fortuna sacar su arma para repeler la agresión. A resultas de los disparos, el guardia civil Juan García Mencía falleció prácticamente en el acto, mientras que su compañero, Manuel López Hernández, era trasladado inmediatamente en una ambulancia de la Cruz Roja a la Residencia Sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, en cuyo servicio de urgencias fallecía minutos después de su ingreso como consecuencia de las graves heridas sufridas en el hombro y pulmón izquierdo.

Cometido el criminal atentado, los terroristas se pusieron en fuga mezclados entre la gente que a esa hora se encontraba en la estación, muchas de ellas cumpliendo los habituales trámites de aduana para pasar a Francia. Según comentarían testigos presenciales, se registraron casos de histeria, y algunos transeúntes optaron por tumbarse en el suelo, mientras otros corrían hacia la aduana al oír tos disparos.

Al parecer, fuera del recinto aguardaba a los terroristas un vehículo Ford, de color rojo, a cuyo volante se encontraba una o dos personas y en el que finalmente prosiguieron la huida. Precisamente este coche había sido sustraído momentos antes por dos elementos que se identificaron ante su propietario como miembros de ETA militar. En el lugar de los hechos, la Policía recogió diecisiete casquillos calibre 9 mm. Parabellum, marca SF, utilizada habitualmente por la mencionada organización terrorista.

Inmediatamente las Fuerzas de Segundad del Estado procedieron a montar rigurosos

controles en los accesos a la ciudad, al objeto de localizar el comando agresor. Medidas similares fueron adoptadas por las autoridades del país vecino, que procedieron a reforzar la vigilancia de la frontera, incrementando los efectivos de su Policía del Aire y de Fronteras. Al parecer, algunos agentes franceses llegaron a ser testigos presenciales del atentado, por lo que han siete llamados a declarar por sus superiores. Por otrá parte, de fuentes oficiales francesas se ha conocido que el comando terrorista podría haber llegado a España, momentos antes de perpetrar el atentado, en un tren procedente de Francia.

En esta línea de una mayor cooperación podría entenderse la entrevista que hoy mantendrá en París una Delegación española encabezada por el director general de la Seguridad del Estado, Rafael Vera, y el secretario general del PSOE vasco, José María Benegas, con miembros de la Administración gala.

El guardia civil Juan García Mencía estaba casado y era padre de dos hijos. Natural de la provincia de León, era muy conocido entre el personal de la estación, ya que hace algún tiempo perteneció a la Brigada de Ferrocarriles. Era, según atestiguaron varios empleados, una persona abierta y simpática. Manuel López Hernández estaba soltero y contaba veintidós años de edad. Era natural de Málaga. Ambos estaban adscritos desde hace varios años al puesto que la Guardia Civil tiene en la estación fronteriza de Irún.

Hoy, a las once de la mañana, se celebrará un funeral «corpore insepulto» por estos dos miembros asesinados de la Benemérita, cuya capilla ardiente quedó instalada en el Gobierno Civil de Guipúzcoa. Luego, sus restos mortales serán trasladados a Tos respectivos lugares de origen.

Se recuerda a este respecto que en lo que va de año, a punto de terminar, el Cuerpo de la Guardia Civil ha sufrido doce bajas mortales a consecuencia de agresiones de bandas

terroristas, exactamente el doble de muertes que en todo 1981.

Entre los incontables testimonios de condena del brutal alentado en Irún destaca la declaración del Gobierno que, al comenzarse ayer el Consejo de Ministros, fue informado por el titular de Interior, José Barrionuevo, sobre la acción terrorista de ETA que ha costado la vida a los guardias Juan García Mencía y Manuel López Hernández. Ante esto, el Gobierno que preside don Felipe González ha formulado la siguiente declaración:

«El Gobierno transmite su condolencia a los familiares de las víctimas de este nuevo crimen terrorista y su solidaridad con el conjunto de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Al tiempo que expresa su indignación por este atentado contra el más elemental derecho humano, como es el de la vida, el Gobierno declara que estos asesinatos reafirman su voluntad de combatir la acción de las bandas terroristas con todos los medios a su alcance.

En ese sentido —prosigue la declaración gubernamental— van a continuar aplicándose las medidas, ya iniciadas, de reforzamiento de la seguridad en las zonas del territorio nacional más necesitadas de las mismas, así como la extensión e intensificación de tos medios de información existentes.

 

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