Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   La conjura de los necios     
 
 Diario 16.    30/12/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

30 diciembre-82/Diarió 16

La conjura de los necios

EL epígrafe que encabeza esta columna, lectores, no es ni siquiera un modesto —y por otra parte, merecido— homenaje al malogrado escritor americano John Kennedy Toóle. Se trata, tan sólo, de un apresurado comentario sobre una historia publicada por este periódico, que en tiempos de abstinencia y ayuno informativos como los que corren, ha provocado una desmedida polvareda, todo un recital de alaridos, desmelenes y vestiduras rasgadas, espectáculo al que este periódico está ya muy habituado. Es decir, lectores, en esta casa, residencia frecuente de causas perdidas, que al final resulta que siempre las ganamos —salida los lunes, expulsión del juicio del 23-F, sentencia del Tribunal Constitucional, organigrama golpista, etecé, etecé—, en estos momentos sufrimos las pasajeras consecuencias de la resaca que la información sobre los «hert-zainas» ha provocado en todo el país.

¿Y cuál es la historia? Pues muy sencilla. Según escribió Garios Dávila en Diario 16, cuarenta y tres miembros pertenecientes a la Policía autónoma vasca poseen antecedentes delictivos, penales o policiales, y en cualquier caso escasamente idóneos o recomendables para alguien que pretende constituirse en guardián de la seguridad y tranquilidad ajenas.

Entre los citados antecedentes figuran amenazas, agresión, daños, cheques sin fondos, robo de vehículos, acusaciones de pertenecer a ETA, lesiones, atropello y huida, etecé, atecé.

¿Y qué ha pasado? Pues muy sencillos que el Gobierno vasco, en lugar de responder, uno a uno y con detalle, a los argumentos de este periódico, ha hecho público un estúpido comunicado, acusando al diario de «campaña de desprestigio», ataques al pueblo vasco, y demás.

Es decir, lectores, algo escasamente serio, katangueño se diría. El viejo truco de politizar la cuestión, actitud que tan buenos resultados ha dado hasta ahora. Es decir, es como si Blas Pinar acusara con pruebas a un miembro del PNV de robo a mano armada, y como única respuesta, el acusado se defendiera diciendo que don Blas es de ultraderecha, y acto seguido se archivara el caso. Pues, más o menos, en eso estamos en cuanto a la respuesta del Gobierno vasco se refiere. Es un ataque al pueblo vasco, dicen. O sea, una nueva variante del viejo truco jesuítico de intentar descalificar los argumentos del adversario, diciendo que va mal peinado. Aunque parezca increíble, aún da resultado.

Y así, lectores, no llegaremos a ninguna parte. Así no se construye un país serio.

AUNQUE casi ha sido más preocupante el coro . de merluzos que se han desgañitado farisaicamente al leer la historia. Ha habido portavoces que han descalificado la información diciendo que no eran cuarenta y tres policías, sino solamente once o doce. El mismo argumento de aquel periódico que tras titular erróneamente «Cien muertos en un accidente de tren», al día siguiente rectificó diciendo: «En el accidente ferroviario sólo murieron veintiséis personas.»

Otros, incluso, han llegado a decir que eran delitos o faltas «menores». Por una falta «menor», similar a la cometida por uno de los «hertzainas», acaban de expulsar, ejemplarmente, a un miembro de la Guardia Civil: atrepellar a una persona y no detenerse para auxiliarla.

¿Es que acaso los «hertzainas» son más guapos que los civiles? ¿Hasta dónde, hasta cuándo tendremos que seguir soportando estas manifestaciones de estulticia y cobardía intelectual? ¿Seremos, en este país, serios de una dichosa vez, capaces de utilizar la ley con la misma contundencia para todos? pregunto...

 

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