Autor: Pagola, Javier. 
 Barrionuevo visitó en su casa al industrial rescatado. 
 Orbegozo, aclamado en la calle al llegar a Zumárraga     
 
 ABC.    31/12/1982.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

VIERNES 31 -12-82

Barrionuevo visitó en su casa al industrial rescatado

Orbegozo, aclamado en la calle al llegar a Zumárraga

SAN SEBASTIAN (Javier Pagóla, corresponsal). Varios cientos de personas recibieron en la tarde de ayer a Saturnino Orbegozo Eizaguirre a su llegada a la residencia que la familia tiene en la localidad de Urreche. A los gritos de «¡Ongi etorri!» (bienvenido) los vecinos mostraron masivamente la alegría por su liberación.

El señor Orbegozo llegó a Urrechu sobre las tres y veinticinco de la tarde, a bordo de un 131 de color gris, acompañado por el jefe superior de Policía de Pamplona, que precisamente hace dos días se hacía cargo del puesto. El industrial, con barba blanca, crecida en los días del cautiverio, chapela y una gabardina gris, descendió del vehículo a paso acelerado, silencioso y con el gesto sensiblemente emocionado. En la misma puerta de su residencia recibió el abrazo de su hijo mayor, Juan María, introduciéndose a continuación en el domicilio.

En el transcurso del viaje desde Pamplona a Urrechu, Saturnino Orbegozo converso animadamente con el jefe de la Policía de Pamplona, según señalaría éste sobre temas de escasa importancia, al objeto de distraerle. La conversación giró asimismo en torno a los amigos y familiares del empresario y de los recuerdos de su juventud.

«El señor Orbegozo —agregó el jefe superior de Policía— no ocultaba su alegría por verse de nuevo cerca de su casa. En ningún momento quiso someterse a un tratamiento especial médico, al objeto de no perder tiempo y verse en seguida con los suyos.»

Durante su cautiverio, los secuestradores mantuvieron al señor Orbegozo en el mismo lugar, un sótano húmedo, incluso con agua en el subsuelo. Dentro de las lógicas limitaciones, según las primeras informaciones, fue bien tratado, aunque, según indicó, «pasé momentos de pánico y miedo en determinados días». Durante las cuarenta y seis jornadas en las que se vio privado de libertad, los secuestradores no le permitieron leer periódicos, escuchar la radio o ver la televisión, aunque le pusieron al corriente de una manifestación celebrada entre Urrechu y Zumárraga, en la que se exigía su liberación de forma masiva. Esta circunstancia le dio muchos ánimos de cara a pasar los amargos días de cautividad.

El empresario fue rescatado por miembros de la Guardia Civil en buen estado de salud, aunque muy nervioso.

A la entrada de Zumárraga, algunos vecinos le reconocieron cuando marchaba en el vehículo y le aclamaron. El señor Orbegozo tuvo incluso instantes de humor y así, preguntado por sus acompañantes qué iba a hacer con su espesa barba, precisó que se encontraba muy feo y que además le molestaba, por lo que pensaba afeitarse.

Sobre las cuatro y media de la tarde llegaban al domicilio de Saturnino Orbegozo el ministro del Interior, José Barrionuevo, y el director general de la Guardia Civil, teniente general Aramburu Topete, acompañados por el gobernador civil de la provincia, Julen Elgorriaga. A la salida, el ministro del Interior mostró su satisfacción por el desenlace del secuestro, aunque no quiso centrarse en precisiones.

 

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