Autor: Papell, Antonio. 
   La liberación de Orbegozo     
 
 Diario 16.    03/01/1983.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ANÁLISIS

La liberación de Orbegozo

Como todo el mundo sabe, Orbegozo fue liberado de su secuestro por fuerzas de la Guardia Civil. Lo que ya no sé si sabe todo el mundo es que la intervención de dicho Cuerpo armado tuvo su origen en una delación anónima realizada por un ciudadano, quien aseguró que gentes sospechosas habitaban en la cabana que fue escenario de la reclusión del industrial vasco. Si se sopesan las informaciones oficiales, diríase que pasó por la mente de los altos responsables de la seguridad la idea de diluir la evidencia de modo que los españoles creyéramos que fue la Guardia Civil, por sus propios medios y sin otra ayuda, la que descubrió y liberó al rehén.

Decía Ortega que hay que recatarse de manifestar lo obvio, y por ello no voy a considerar cuánto de negativo tiene una inclinación como la explicada en quienes dirigen politicamente a los Cuerpos de Seguridad del Estado.

Me voy a limitar a poner en evidencia el escaso sentido común que ha de tener quienquiera que considera más trascendental el que la Policía tenga la fortuna de hallar el escondrijo de unos delincuentes —en el fondo, el azar siempre juega un gran papel en estos casos— que el de la Policía encuentre el respaldo popular que le permita un éxito como el conseguido. Quien no entienda que el problema de ETA sólo persistirá en tanto, y sólo en tanto, la organización terrorista encuentre respaldo en las bases sociales, más vale que se dedique a ordenar cualquier burocracia intrascendente y que abandone toda responsabilidad en lo que respecta a esta delicada cuestión. El asunto queda perfectamente explicado en los manuales al uso sobre guerrilla urbana, y es bien patente que las dificultades de las organizaciones terroristas españolas han aumentado hasta límites importantes a medida que se ha cerrado el consenso sobre el régimen político y ha ido acentuándose el arraigo de la democracia.

Por tal motivo, la buena noticia de la liberación de Orbegozo no es el éxito circunstancial de la Guardia Civil. Es, por el contrario, la evidencia de que la ciudadanía ha permanecido atenta, prestando la colaboración precisa. Evidencia que ha venido precedida por el repudio a los terroristas, plenamente manifestado por la población vasca al demandar la liberación de Orbegozo de manera explícita e incuestionable, mediante manifestaciones masivas y otros signos verdaderamente inequívocos.

El hecho que comento, la confusión intelectual que creo haber detectado, no es un hito aislado en la corta andadura de la política socialista de orden público. No quiero ir más allá en el análisis por respetar ese margen fie cortesía de los cien días de ejercicio del poder, pero varios, medios de comunicación prestigiosos han vertido ya críticas que me eximen de cualquier otra explicación. Y en cualquier caso, una idea debe ser el norte de todas las actuaciones en este ámbito concreto: el terrorismo es una lacra política, y sólo políticamente puede erradicarse. Las medidas de eficacia podrán contribuir, son necesarias y han de ser extremadas, pero con ellas solas la democracia sólo llegaría adonde el franquismo consiguió llegar: a ninguna parte.

 

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