El caso del hertzaina huido     
 
 Diario 16.    18/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El caso del hertzaina huido

Cuando este periódico demostró, con pruebas más que suficientes, la ligereza y la imprudencia que habían presidido la selección de la Policía autónoma vasca, se nos imputó el deseo —absolutamente falso— de desprestigiar las instituciones autonómicas.

Un suceso más escandaloso que los malos antecedentes de unas cuantas docenas de hertzainas —la huida del policía Pomar tras la liberación de Orbegozo— ha dado lugar, sin embargo, a unas increíbles declaraciones del viceconsejero de Interior del Gobierno vasco, Eli Galdos, dispuesto a defender la fabulosa imagen que tienen de sí mismos algunos nacionalistas, aunque la realidad la desmienta testarudamente.

Galdos confirma lo que publicamos: Que Pomar era el propietario de la cabana donde se mantuvo al secuestrado, que huyó al conocer su liberación y que ha sido expulsado de! Cuerpo tras su huida.

Pero en lugar de entonar un honesto «mea culpa», el político vasco prefiere atacar al medio informativo que reveló tan significativos datos y defender al policía huido, diciendo que «es inocente mientras no se demuestre lo contrario». Y como «lo contrarío» parece algo razonable, justifica la huida de su «inocente» diciendo que temía entrar a declarar en cualquier Comisaría.

Ahí queda la ofensa para la Policía Nacional y el Cuerpo Superior de Policía, y ahí queda confirmado el curioso criterio de Galdos, que escoge para policías a quienes temen entrar en una Comisaría. Decir estas dolorosas verdades no es intentar desprestigiar una institución que ha dé ganar aún su prestigio. Y por caminos evidentemente distintos a los que hasta ahora sigue.

 

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