Autor: Cabellos, Carmelo . 
   La sombra de los autores     
 
 Diario 16.    18/01/1983.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Carmelo Cabellos

La sombra de los autores

La liberación de Mikel Echeverría la pasada madrugada, unas horas antes de cumplirse el macabro ultimátum de los secuestradores, deja una terrible sombra tras la alegría que en estas horas vive una familia en San Sebastián: quiénes son los autores de este atentado contra la libertad.

Los siete días han tenido una tensión muy superior a la de otros secuestros, debido al ultimátum inicial y las sospechas que recaían sobre los «octavos» de ETA como autores de ia acción terrorista, juntó al penoso juego de los desmentidos y la suerte del pago de rescate, con polémica por medio de disensiones entre el vicepresidente Alfonso Guerra y el ministro Barrionuevo. Un experto conocedor del comportamiento etarra, y especialmente de tos «poli-milis», el diputado y dirigente de Euskadiko Ezkerra, Juan María Bandrés, aseguraba esta mañana que sus sospechas sobre los autores del secuestro seguían dirigidas hacia los «octavos» de ETA. Pese a la confusión que aún existe, hay datos más que suficientes para fundamentar la sospecha de Bandrés. Una de las claves está, evidentemente, en la propia familia Echeverría y en el pago del rescate Se sabe que el dinero estaba preparado y que se intentó efectuar el pago en diferentes ocasiones. Un segundo dato lo desvela el propio Bandrés al afirmar que su sospecha personal se basa en el dato de que los «octavos» han tratado de engañar a la opinión pública con sus últimos secuestros, «disimulando autorías, desfigurando los rasgos del secuestro y desviando la atención hacia otras cosas». La situación en que se encuentran estos «poli-milis» duros, que incluye unas arcas casi en bancarrota —de ahí la «necesidad» económica de los secuestros y la extorsión del llamado «impuesto revolucionario»— y un deterioro de su imagen incluso en aquellos sectores vascos proclives a apoyarles, son otra clave.

Pero hay otra tercera. Los «octavos», según todos los indicios, han querido con este secuestro cubrir esos objetivos: lavar su fracaso por el secuestro de Orbegozo, conseguir los 160 millones del rescate para salvar su economía y mejorar su deteriorada imagen ante la opinión pública. Esto último lo han logrdo a través de varias entrevistas y manifestaciones en algunos periódicos. En éstas han dado la cara como «chicos buenos», a la vez que se ha resucitado una vieja costumbre de los «poli-milis» que, con ocasión de otros secuestros, colocaron sus intenciones político-terroristas en las páginas de los periódicos.

Con engaño o sin él, con la feliz noticia de que el joven Echeverría se encuentra sano y salvo, existen, más que sospechas, algunas evidencias, sobre la autoría de los «poli-milis» de la VIII Asamblea de ETA en este secuestro y que, evidentemente, no van a reivindicar. Y ésta es la mejor señal de su vergüenza, porque mala conciencia no tienen.

 

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