Autor: Idoyaga, Juan Manuel (Periodista; Diario 16 (Bilbao)). 
   Habrá dudas hasta las detenciones     
 
 Diario 16.    18/01/1983.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Habrá dudas hasta ios detenciones

Bilbao — La autoría del secuestro es la interrogante fundamental que se abre ahora después de una semana de inquietud que junto a la familia Echeverría han vivido la mayor parte de los ciudadanos vascos, motivados por el secuestro de un joven de veinte años por cuya vida se temía seriamente.

En esta inquietud, resuelta positivamente en la mañana de ayer, han participado, quizá por primera vez en un acontecimiento de este tipo, todas las fuerzas políticas vascas de cualquier signo sin excepción. Porque incluso los partidarios de la utilización de métodos violentos se han pronunciado en esta ocasión contra el secuestro, al que consideran como «un acto de desprestigio para la lucha armada».

Las dos ramas de ETA llegaron a rechazar oficialmente el rescate ofrecido por los familiares, según transcendió en los primeros momentos del secuestro, negando su participación en el mismo, tal y como lo ha vuelto a reafirmar incluso ETA (p-m) VIII en un comunicado recogido en Bilbao en las últimas horas de la tarde del domingo y en el que señalaba que «ETA desmiente categóricamente ningún tipo de negociación, contacto o acuerdo con la familia Echeverría o el absurdo infundio de dudas en su dirección sobre la paternidad del hecho, afirmando consecuentemente que el único contacto buscado por el intermediario de esa familia tuvo como resultado la puesta en conocimiento al mismo de que ninguna rama de ETA tenía que ver nada con esa acción y que las sospechas se centraban en un acto de delincuencia común o más bien en un montaje de la extrema derecha».

Como si tuviera miedo de que el asunto concluyera con un resultado fatal y que se les adjudicase el hecho, ETA (p-m) insistía en que las acusaciones que se les formulaba se engloban en la campaña política desinformativa contra las organizaciones abertzales desde medios próximos al Gobierno y desde grupos que van plegándose a su política, aludiendo directamente a Euskadiko Ezkerra, al que califican de satélite de la socialdemocracia.

Más aún, ETA (p-m) denunciaba en su comunicado a ciertos «quitacolumnistas, perfectamente identificados y localizados en diferentes medios de comunicación, por las sucias maniobras que están desarrollando con la intención de debilitar las posibilidades del desarrollo del proyecto político militar». Y en este sentido encuadra «la triste representación ofrecida por el grupúsculo de arrepentidos y sus inútiles intentos de evitar el alcance que hemos adquirido».

Acusaciones

Lo cierto es que Bandrés sigue opinando que esta organización, ETA (p-m) VIII Asamblea, ha participado en el secuestro del joven Echeverría, asegurando que «es una impresión totalmente personal y sin mayores fundamentos, pero que se basa esencialmente en los últimos secuestros en los que ETA (p-m) ha tratado de engañar a la opinión pública disimulando autorías, desfigurando los rasgos del secuestro y desviando la atención hacia otras cosas». Conclusión en la que coincide con el Ministerio de Interior y también con algunos sectores abertzales, que siguen apreciando que «ETA (p-m) ya ha dado muestras de poca seriedad en sus reivindicaciones en otros momentos, en todo caso una acción tan negativa no era de esperar que fuera reivindicada, y que sean o no los autores del secuestro, con la falta de credibilidad que ahora cosechan los "poli-milis", no hacen sino pagar una política de falta de transparencia en etapas anteriores, incluso cuando Bandrés mantenía su influencia sobre ellos».

La resolución de esta incógnita sobre la paternidad del secuestro, en la que la circunstancia de que el dinero para el pago del rescate, en un primer intento, fuera introducido desde territorio francés al español, en sentido contrario a la lógica, parece fortalecer la veracidad de la negativa «poli-mili»; pero, en todo caso para las autoridades del Gobierno central en el País Vasco no se descifrará, como ha indicado el gobernador civil de Guipúzcoa, «hasta que no sean detenidos los secuestradores».

J.M. Idoyaga

 

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