Autor: Gurruchaga, Carmen. 
 Miguel fue cambiado dos veces de vivienda por sus secuestradores. 
 "Me tenían en la habitación de un piso con tapones en los oídos"     
 
 Diario 16.    18/01/1983.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 54. 

NACIONAL

18 enero-83/Diario 16

«Cuando me secuestraron, no metieron en un R-12, en el asiento delantero y con galas oscuras, pero no no deparen. Al cambiarme al segundo piso no vendaron los ojos»

Miguel fue cambiado dos veces de vivienda por sus secuestradores

«Me tenían en la habitación de un piso con tapones en los oíaos»

En una rueda de prensa ofrecida ayer por la mañana, apenas unas horas después de su liberación, Miguel Ignacio Echeverría afirmó ante la prensa que estuvo secuestrado en dos pisos diferentes. En habitaciones que tenían las persianas echadas y que era obligado a llevar tapones en los oídos para no identificar ruidos, posiblemente de un centro urbano. El comando que le vigilaba estaba formado por tres encapuchados que a las ocho de la tarde del pasado domingo le dijeron: «Te vamos a liberar.» No tiene idea de qué sen timientos le inspiran sus secuestradores.

San Sebastián: Carmen GURRUCHAGA, corresponsal

E! joven Miguel Ignacio Echeverría, liberado por sus secuestradores tras siete días de cautiverio, una horas después de haber llegado a su domicilio de San Sebastián, en la calle de Urbieta, se ponía frente a los medios de comunicación con una serenidad elogiable, aunque, como es lógico, con cierto nerviosismo.

—¿Tuviste conocimiento de las manifestaciones y demás actos que se realizaron para pedir tu liberación durante la semana en la que estuviste secuestrado?

—De la manifestador] sí.

—¿Sabías que el plazo para conseguir tu liberación era de siete días? ¿lentas conocimiento de cómo iban las negociaciones?

—No, no sabía nada.

— ¿En qué lugar te tenían?

—En una habitación de un piso. La habitación era de cuatro por cuatro metros y las paredes estaban pintadas de blanco. Tenía una ventana en la que la persiana siempre se encontraba bajada, por lo que no podía ver nada. Tampoco podía decir nada debido a los tapones.

Lobo estepario

— ¿Cómo pasabas el rato?

—Me dejaron un libro para leer. «El lobo estepario.» Por lo demás, me levantaba tarde, desayunaba y me ponía a leer. Comía temprano, leía otro rato y finalmente cenaba para volver a acostarme.

— ¿Qué comías?

— Comía bien, cosas enlatadas, atún, embutidos, etcétera.

Un par de días comí tortilla.

— ¿Entre tos secuestradores cómo hablaban, en castellano o en euskera, notaste en ellos algún acento especial?

— No lo sé, va que apenas hablaba con ellos, únicamente cosas triviales. Además tenía tapones ,en los oídos, por lo que apenas podía escuchar nada.

— ¿Cuál ha sido tu pensamiento más constante durante estos días?

— Tratar de volver a casa.

— ¿Has tenido miedo en algún momento?

—No, nunca pensé que pudiera morir.

—Cuando te sacaron de casa, ¿en qué te metieron, te dieron algún tipo de droga?

—No, no me doparon. E! primer traslado se realizó en un coche Renault 12 blanco e iba en el asiento delantero con gafas oscuras, este trayecto duró una hora o una hora y media. El segundo traslado, al otro piso, se realizó en otro coche diferente, también en el asiento delantero, pero en esta ocasión me vendaron los ojos, y este trayecto fue más corto. Por fin el día de la liberación fuimos en otro tercer coche y el viaje duró aproximadamente una hora y media.

En dos pisos______

— ¿Has estado únicamente en un piso?

—No. He estado en dos pisos diferentes. Hasta el martes estuve en uno desde donde me trasladaron al otro.

—¿Durante el secuestro te han hecho alguna fotografía, has tenido que dar algún documento, reloj, algo...?

—No, nada.

—¿Te tenían encerrado?

—No, no me tenían encerrado.

—¿En ningún momento has pensado en escapar?

-No.

— ¿Qué armas tenían tus secuestradores?

—No sé. Durante todo el secuestro yo no vi ningún arma.

— Cuando vinieron a buscarte a tu casa qué pensastes, ¿qué venían a por ti?

— A/o sé si venían a por mí. En ese momento no me lo podía creer.

—Durante los días que ha durado el secuestro, ¿qué es lo qué más te ha animado?

— Lo que más me animó es que los secuestradores me leyeran la carta de mi madre.

A medida que las preguntas transcurrían se notaba que Miguel estaba cada vez más nervioso y era más parco en sus respuestas. Daba la impresión de que no deseaba responder algunas preguntas.

Eran tres

— ¿Cómo te comunicaron que te iban a liberar?

—El domingo a las ocho de la tarde me dijeron: «Te vamos a liberar». Dijeron que tenían que esperar que viniera un compañero del piso y que me llevarla.

—¿Un cuarto?

—No, un tercero.

—Te avisaron el domingo a las ocho de la tarde que te iban a liberar, durante las horas que han transcurrido hasta tu liberación, ¿qué has pensado?

—Que tenía ganas de volver a casa.

— ¿Cuántos te han acompañado?

—Hoy (por el día de la liberación) uno. Pero durante todo el secuestro han estado tres y encapuchados.

— ¿Los mismos tres?

— Yo creo que sí.

—Cuando te han dejado, ¿te han indicado el camino que debías de seguir?

— Sí, me llevaron a Ceraun y ahí me dijeron que continuara la carretera. Después de caminar durante una hora he encontrado un caserío, me ha abierto el casero a quien he dicho quién era y me ha dejado entrar. Desde el caserío he telefoneado a mi madre y el mismo casero me ha llevado a Legazpia.

—Al llegar a Legazpia, ¿con quién te has encontrado?

—En Legazpia, con mi madre y dos hermanos.

— ¿Qué sentimientos tienes respecto a tus secuestradores?

— Tendría que pensarlo. No sé.

—¿Has recibido algún tipo de coacción, bien por parte de los secuestradores o bien por parte de la Policía, en el sentido de qué tenías que respondernos?

— No, no he recibido ningún tipo de coacción.

A partir de este momento Miguel desea continuar su vida normalmente, es decir, acudir a clase, salir con sus amigos, etcétera. Pero sus familiares opinan de una manera diferente y piensan que unos días de descanso no le vendrían nada mal.

 

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