Autor: García Maza, Antonio J.. 
   Contesta a García de Pablos  :   
 Un olivarero de Jaén. 
 Pueblo.    08/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CONTESTA A GARCÍA DE PABLOS

(Un olivarero de Jaén)

Señor director:

Vengo observando que con alguna frecuencia se publican determinadas declaraciones y acciones del

presidente del OCU, presidente de cierta parte de consumidores, señor García de Pablos, y debe saber que

el aceite de oliva no está subvencionado por el Gobierno; pero, en cambio, sí que el olivarero subvenciona

al resto del aceite de semillas y, por ende, al consumidor, y que éstos no tienen nada que ver en la «crisis

del 74»; ello compete muy directamente al Ministerio de Comercio; que él pida cuentas y dé

responsabilidades.

El aceite de oliva es un producto subvencionado con el sudor del pequeño agricultor, que paga por ser

exportado, pero con un arancel que no es completamente legal y que algún día tendrán que devolverlo, y

ese arancel va destinado a subvencionar realmente el aceite de semillas, el fraude y las mezclas. ¿Por qué

no protesta de ello mi estimado señor? En cambio, podía decir muy bien qué está ocurriendo con las

multinacionales, con los intereses de los montadores de grandes factorías de soja y hasta de cierto

«logkey-aceite».

El Ministerio de Comercio no supo administrar el aceite enlace de una campaña para otra, que exportó,

por su cuenta y riesgo, una serie de toneladas que había comprado la Comisaría de Abastecimientos. Los

pingües beneficios eran clarísimos para decir no, y así se encontró con un margen escaso, teniendo dos

soluciones: o llegar a las cartillas de racionamiento o subirlo a un precio que asustara al consumidor y

éste se abstuviese de comprarlo, con lo cual salvaban la situación. Puestos a elegir, la cosa estaba clara y

se hizo lo peor. !Ah!, y cuando el aceite estaba en manos de intermediarlos y no de los modestos

olivareros, se orquestó muy bien la propaganda demagógica para culpar sólo y exclusivamente a la atónita

y sorprendida grey olivarera, que no había sido escuchada y si engañada, pues el aceite comprado a 56

pesetas (podernos enseñarle las cuentas de varias cooperativas) se vendía a 90.

Pero, aún hay más. El señor García de Pablos se atreve a decir que la regulación de la actual campaña no

es la ruina del sector.

Yo le invito a pasar unos días en este pueblo para que visite los «tajos» donde se recolecta la aceituna,

donde se labra la zona del olivar y donde se poda el árbol, y a la vista de tales trabajos, que hable con

conocimiento de causa.

Atentamente le saluda,

Antonio 3. GRACIA MAZA Navas de San Juan (Jaén)

 

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