Autor: Dávila, Carlos. 
 Martín Villa renuncia, el lunes, a su escaño parlamentario. 
 Las incompatibilidades terminarán con UCD     
 
 Diario 16.    29/01/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Martín Villa renuncia, el lunes, a su escaño parlamentario

Las incompatibilidades terminarán con UCD

Carlos DAVILA, corresponsal político

Rodolfo ´Martín Villa abandona definitivamente su escaño parlamentario. Las presiones de última hora, ejercidas por el sector más numeroso del grupo parlamentario, no han servido para nada y el lunes, en la Junta Electoral de León, renunciará al acta que ganó en las pasadas elecciones. Le sustituirá el ex ministro de Sanidad y Consumo Manuel Núñez.

La permanencia de Martín Villa se venía interpretando como el último test para asegurar la coherencia y hasta el porvenir del grupo parlamentario centrista. A pesar de las apariencias, el grupo todavía existe como unidad diferenciada dentro del Congreso de los Diputados aunque su futuro, tras los acuerdos «por debajo» entre Alianza

Popular y UCD para los comicios municipales y autonómicos, es más que confuso, comprometido y negro. En el grupo existen dos partes diferenciadas por distinta concepción ideológica, que sólo se mantienen unidas por el interés de formar una fracción que cuente con voz y voto en el Parlamento español.

Acabar con UCD

En los próximos meses, tras las elecciones de mayo y si prospera la radical ley complementaria de incompatibilidades, que redacta en estos momentos el ministro de la Presidencia, Javier Moscoso, el grupo puede aligerarse notablemente con la fuga de los diputados más significados que no están dispuestos a sacrificar su economía al afán laminador del Gobierno socialista. La incompatibilidad entre el ejercicio de cualquier actividad en el campo privado y la permanencia parlamentaria, traerá por primera consecuencia el abandono de congresistas como el ex ministro Pío Cabanillas, un auténtico «paseante en Cortes» a la espera de construir una nueva opción política. Pío Cabanillas, que ayer no asistió a la reunión del grupo parlamentario en el que Martín Villa presentó la renuncia definitiva al escaño, guarda muy escasa concordia con los democristianos que dominan mayoritariamerrte el partido, pero que son clamorosa minoría dentro del grupo parlamentario, único órgano de poder que le resta al partido que fue mayoritario.

El presente de UCD, por otro lado, no puede ser más triste. La negativa de Fraga y Alianza a formalizar un pacto no era, como algunos pensaban, un simple gesto formal, destinado a «castigar» a los, otrora, soberbios interlocutores. Fraga y Alianza han decidido terminar con UCD y por eso no están dispuestos a suministrar al conglomerado residual centrista el balón de oxígeno que supondría un pacto nacional para las municipales. Se cumplirán, eso sí, acuerdos parciales, pero con tremendas dificultades y cada día mayores, tan grandes que ni siquiera la coalición UCD-AP del País Vasco puede darse ahora por asegurada, Marcelino Oreja la ve en peligro cierto y por eso se ha desplazado al País Vasco para conseguir una rebaja en las leoninas condiciones aliancistas —la disolución centrista en suma— y, en consecuencia, la firma de la segunda fase del pacto electoral.

Azules

Por todo esto, puede decirse que UCD no se rompe totalmente... por ahora. La paradoja de la mayoría de ios parlamentarios —el grupo de los ocho procedentes de la antigua familia «azulista»— que ni siquiera se sienten miembros activos de un partido claramente democristiano en vías de entendimiento orgánico con el Partido Demócrata Popular, de Osear Alzaga, es sencillamente trágica.

Estos diputados continúan en el grupo hasta que las nuevas incompatibilidades provoquen su salida o, más simplemente, se acojan a otras disciplinas parlamentarias que les pueden ofrecer mejores perspectivas políticas futuras. Quede claro, sin embargo, que, ahora mismo, ni el partido como tal existe ni los parlamentarios forman un grupo compacto, dispuestos a pasar la travesía del desierto de los cuatro años socialistas en espera de mejores tiempos. Los mejores tiempos serán para ellos cuando se les presente la oportunidad de abandonar dignamente el partido.

 

< Volver