Autor: Sáez-Angulo, Julia. 
 Con el presidente de ANELE, Mauricio Santos. 
 Los editores de texto en castellano estamos marginados     
 
 ABC.    08/03/1980.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

ABC. SÁBADO. 8 DE MARZO DE 1980.

EDUCACIÓN

CON EL PRESIDENTE DE ANELE. MAURICIO SANTOS

LOS EDITORES DE TEXTO EN CASTELLANO ESTAMOS MARGINADOS

• La población escolar de Cataluña, País Vasco, Galicia, Valencia y Baleares suponen el 43 por 100

LOS editores de libros de texto en castellano se sienten discriminados respecto a los de ¡as otras lenguas tíel Estado español yt la Asociación Nacional de Editores de Libros de Enseñanza (ANELE) ha solicitado una urgente intervención de! Gobierno en un tema que afecta al equilibrio de la política educativa del país y al principio de igualdad de oportunidades para todas las nacionalidades efe/ Estado.

Para hablar del tema hemos entrevistado a Mauricio Santos, presidente de ANELE y vicepresidente del gremio de editores.

—No hay reacción contraria por nuestra parte hacia las otras lenguas del Estado. Hemos solicitado desde hace tiempo libertad de precios para los libros de texto por dos razones: primera, porque los componentes del costo de los libros están libres y no tiene sentido que el producto final está intervenido por et Estado; segundo, porque entendemos que a través del control de precios se ejerce cierta forma de censura o de intervención y control no correcto por parte del Estado, que está llevando a una agudización de la crisis general, especialmente en los libros escolares.

Como hecho significativo, ha suspendido pagos la editorial más antigua de libros escolares, con ciento treinta años de experiencia: Hijos da Santiago Rodríguez, de Burgos. En función de estas razones, hemos pedido libertad de precios para iodos los libros de texto y nos ha sorprendido que la Administración haya decidido esta libertad menos para los libros escritos en idioma castellano.

—Pero se suele aducir que las tiradas en las otras lenguas del Estado son más reducidas.

—En principio, es cierto, pero, a medida que se producen ediciones en estas lenguas, el mercado castellano se va a ver considerablemente mermado, puesto que Cataluña representa el quince por ciento de la población escolar; el País Vasco el ocho y medio por ciento, y Galicia, el diez diecisiete por ciento. Valencia y Baleares no están incluidas en estos porcentajes y suponen un seis y un tres por ciento, respectivamente.

—Muchos padres opinan que tos libros (Je texto son caros.

—Para que los libros de texto repercutieran un punto en el coste de vida tendrían que subir un cinco mil por ciento, y una subida en torno al treinta por ciento representarla seis milésimas del coste de la vida. Conviene hacer una distinción: una cosa es que los libros deban o no ser gratuitos y que los libros sean o no caros. Creo que la sociedad tiene derecho a que el Estado le subvencione en la compra de los libros de texto y que alguna fórmula habría qu« Inventar, sobre todo para los sectores sociales más deprimidos. Si el Estado ha prometido la gratuidad de la enseñanza, los textos son componentes de esa gratuidad.

—¿Qué coste medio tienen los libros de texto?

—Los libros de texto no son objetivamente caros cuando el costo medio por niño y año son mil ochocientas pesetas, cifra muy inferior si la comparamos al coste del transporte escolar y los zapatos que también ha de pagar el escolar. Ef libro es un producto complicado, con una elaboración muy desarrollada, un proceso industrial complejo, papel caro y técnicas de impresión. El personal que interviene en el libro ha de ser muy cualificado: autores, colaboradores, personal de ediciones que estudia y adecúa los textos, etcétera. Todo esto lleva a la conclusión de que no es caro. El Estado paga a los constructores escolares, a los instaladores de pupitres, etcétera. También ´tendría que pegar los libros si quiere que, como los otros conceptos, sean gratuitos para los escolares.

—¿De dónde viene, pues, la idea general de que los libros de texto son caros?

—Tiene un origen claramente demagógico porque el sector editorial es el más débil del proceso educativo. La facturación de los libros escolares no llegó a los siete mil millones de pesetas, menos que la tienda que menos vendió de unos grandes almacenes y, aproximadamente, la tercera parle del consumo de juguetes durante la campaña de Navidad, y la mitad de lo que los niños gastan en dulces a los piperos.

Pero el sector editorial, al ser más débil, era un blanco fácil de combatir por la oposición para oponerse a la política educativa del Gobierno y uno de los más fácilmente abandonables por el propio Gobierno, al estar la industria editorial muy fragmentada en pequeñas empresas. Somos cuarenta y dos en España, cuando hace seis años éramos cincuenta y cuatro.

—¿Qué medidas han tomado y piensan tomar?

—Hemos instado al Gobierno para que reconsidere su actitud. Estamos pendientes de que la Junta Superior de Precios resuelva el informe preceptivo sobre la solicitud al Gobierno, y esperamos que responda con rigor y responsabilidad, con arreglo a datos económicos y no de coyuntura. En nuestras conversaciones con los diversos Departamentos ministeriales, parecen estar de acuerdo a nivel de conversaciones, pero no se plasma en escrito. Entienden que el volumen económico nuestro no es relevante, aunque conocen que la crisis del sector editorial es real, y en ese sentido hay dos interpelaciones parlamentarias de UCD y el PSOE.

Creo que el Ministerio de Educación tiene miedo a que el tema del libro se te complique con otros problemas más acuciantes, como el Estatuto de Centros, v en función de la debilidad del sector —justicia aparte— le dé de lado.

La transición política ha concitado una fuerte crítica sobre la política del Itbro, y el fenómeno de convulsión ha llevado muchas veces a la demagogia. El libro tiene una imagen cultural y es símbolo de un país, lo que hace vulnerable a cualquier planteamiento. Los ataques al libro han llovido de todo* los sectores—Julia SAEZ-ANGULO.

 

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