Autor: Abalo, J. M.. 
 Algunos grupos aislados pidieron la dimisión del Gobierno. 
 Cinco mil coruñeses asistieron al entierro del guardia civil asesinado     
 
 ABC.    22/11/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Algunos grupos aislados pidieron la dimisión del Gobierno

Cinco mil coposos asistieron ai entierro del guardia civil asesinado

LA CORUÑA (J. M. Abalo, corresponsal). Unas cinco mil personas asistieron a mediodía de ayer a los actos del funeral y sepelio de los restos mortales de Ricardo López Castiñeira, guardia civil asesinado en la mañana del pasado jueves de un disparo en la cabeza realizado por un joven cerca del domicilio de la victima, atentado que todavía no se ha reivindicado por ningún grupo, pera que por la forma que se ha realizado y la munición empleada parece ser la autoría de un conocido grupo terrorista.

Desde la capilla ardiente, instalada en el hospital de la VIII Región Militar, el féretro fue trasladado a la vecina capilla de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, en la ciudad vieja, donde se celebró el funeral «corpore insepulto». Durante la tarde de ayer y toda la noche se relevaron turnos de guardia en la capilla ardiente, especialmente por miembros de las Fuerzas de Orden Público de los tres Ejércitos. Una escuadra del Ejército con bandera y banda de música rindió honores militares a la entrada del templo, al igual que lo hizo al final de la misa. Esta fue concelebrada por varios capellanes castrenses. La homilía la pronunció el vicario castrense de la VIII Región Militar, Benito Armada.

En la citada homilía señaló que el odio se había cobrado una nueva víctima, que en estos momentos de dolor había que confiar en que la sanare derramada no fuera estéril. Añadió que, aligual que e! santo Job, al que se refería el Evangelio, había que mostrar la suficiente paciencia que nos enseña Dios para los momentos difíciles, pero al propio tiempo había que pensar hasta cuándo el propio Dios iba a tener paciencia.

A la salida del féretro de la capilla se escucharon gritos de vivas a las Fuerzas de Orden Publico, a España, a la Guardia Civil y al Ejército. También alguna persona pidió que se volviera a implantar la pena de muerte.

Desde el templo hasta el cementerio de San Amaro, distante unos dos kilómetros, el féretro fue llevado a hombros de los compañeros de Ricardo López Castiñeira, en un impresionante silencio sólo interrumpido por gritos de algunas personas que pedían la dimisión del Gobierno y daban continuas vivas a la Guardia Civil.

De la enorme multitud que llegó hasta la necrópolis hay que sumar la que presenciaba el paso del cortejo y hay que destacar, asimismo, el silencio de todos y el orden en que se movió la comitiva.

Al féretro precedían un total de 23 coronas de flores con emocionadas dedicatorias.

Los actos fueron precedidos por el director general de la Guardia Civil, general Aramburu Topete; capitán general de Galicia, Fernández Pose, y jefe del Estado Mayor de la Zona Marítima del Cantábrico, Díaz de Tuesta. En el cementerio, el capitán general de Galicia dio un viva España, unánimemente contestado por centenares de voces contenidas por la emoción.

MANIFESTACIÓN SILENCIOSA.—Entre 15.000 y 20,000 personas participaron por la tarde en la manifestación silenciosa contra el terrorismo, convocada por la Corporación Municipal.

Los manifestantes salieron de la plaza María Pita y recorrieron las calles Riego de Agua, Real y avenida de la Marina, hasta disolverse en la plaza de Mina.

 

< Volver