Tensión en el funeral de los policías asesinados en Durango     
 
 ABC.    05/10/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Tensión en el funeral de los policías asesinados en Durango

BILBAO. A las once de la manara de ayer se celebraron, en la iglesia del Carmen, de Bilbao, el funeral por los tres policías muertos en el atentado del jueves en Durango.

Poco antes de esa hora se procedió al traslado de los fres féretros desde la Jefatura Superior de Policía de Bilbao, donde estaba instalada la capilla ardiente, hasta la iglesia del Carmen, situada en las inmediaciones.

Abría la comitiva una compañía de la reserva de la Policía Nacional; a continuación figuraban dos coches policiales del 091 y funcionarías de Policía, y miembros de la Policía Nacional y Guardia Civil, con veintitrés coronas de flores enviadas por distintas entidades, personalidades y organismos oficiales y particulares.

Seguidamente iban las autoridades presentes en el acto, entre ellas el general Sáenz de Santamaría (delegado del Gobierno en el País Vasco), el director general de la Policía, jefe superior del Cuerpo, jefes y oficiales de la Guardia Civil, Policía Nacional, Ejército, etc.

Cerraban la comitiva una compañía de la Policía Nacional, una sección de la Guardia Civil y la banda de música del Regimiento de Infantería del Regimiento Careliano, que interpretó una marcha fúnebre.

Los féretros de los tres agentes muertos en et atentado de ayer iban recubiertos con la bandera nacional. Al llegar la comitiva a la iglesia del Carmen, una mujer gritó: «Que venga la Legión, que estamos en pie de guerra.» Asimismo, un pequeño grupo de personas profirió gritos contra ETA, y algunos contra el Gobierno.

Seguidamente fue oficiada la misa de «corpore insepulto» or el capellán castrense, ayudado por tres sacerdotes de la parroquia, que fue seguida por varios centenares de personas que abarrotaron por completo el templo, y otros grupos tuvieron que quedarse en la calle.

En la homilía, el oficiante principal dijo, entre otras cosas: «He visto tanta sangre, tantos corazones sufriendo, que mi propia sangre me hierve dentro. Tengo grandes deseos de dar gritos exponiendo mi pensamiento personal, pero debo dejar que hable el mensaje de Cristo, un mensaje de fe y de esperanza.

Refiriéndose a las tres víctimas, dijo que «ellos están descansando ya en la otra vida. Que su muerte sea semilla para conseguir la paz de todos los españoles.»

Al término de la ceremonia religiosa, los féretros fueron sacados al exterior, a hombros. En ese momento, en la calle, un pequeño grupo volvió a dar gritos contra ETA y el Gobierno, mientras los féretros eran introducidos en furgones fúnebres.

Desde la iglesia, los cadáveres del inspector de Policía José Antonio Emerenciano Ruiz y del subcomisario Sergio Canal Canal fueron trasladados a sus lugares de origen para ser enterrados en Valencia y Orense, respectivamente. El cuerpo del policía nacional Fernando Ortega ha sido conducido al cementerio bilbaíno de Derio, donde fue inhumado.

El ministro del Interior, Juan José Rosón, que ayer inició una visita de cuatro días de duración a las provincias gallegas, se unió a primeras horas de la tarde a la comitiva fúnebre del subcomisario de Policía Sergio Canal Canal, que fue enterrado en Orense.

 

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