Autor: Sáenz de Buruaga, Gonzalo. 
   España ante el Mercado Común  :   
 Planificación para la integración. 
 ABC.    15/03/1962.  Página: 61-62. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

ABC. JUEVES 15 DE MARZO DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 61

ESPAÑA ANTE EL MERCADO COMÚN

Planificación para la integración

La decisión del Gobierno español de entablar negociaciones con la Comunidad Económica Europea -ha

sido unánimemente celebrada por personalidades y publicaciones nacionales y extranjeras como

trascendental por su alcance, audaz por el momento en que ha sido formulada y decisiva por los cambios

que en la Administración y en la sociedad, española puede provocar. Conviene emparentaría con otra gran

decisión, la del Plan de Estabilización emprendido en julio de 1959, como respuesta a los acontecimientos

europeos de finales de 1958, en que se llevaron a cabo las declaraciones de convertibilidad de las

principales monedas europeas y se dio un paso de gigante en el programa de liberalización de los In-

tercambios entre los países de la O. E. C. E. En verdad que el dramatismo de aquel final y principio de

año (1958-1959) ha sido paralelo al dramático "suspense"—a la dramática suspensión diríamos bien— de

las discusiones sobre política agrícola comunitaria en Bruselas (1961-1962). Si del reto de hace tres años

surgió el Plan de Estabilización español, del reto de los Acuerdas agrícolas del M. C. ha surgido esta

valiente decisión española. El drama no ha acabado todavía: como en una obra teatral clásica, hemos

abandonado el primer acto—el Plan de Estabilización—, donde se ha planteado la "exposición" de los

datos y condiciones del panorama económico español futuro, y hemos entrado en el segundo, donde el

"nudo" de los problemas tiene que desenvolverse con inteligencia y energía. De esta energía y de esta

Inteligencia depende que en el "desenlace", en el tercer acto, el desarrollo económico español sea feliz o

desgraciado.

LAS TRES ALTERNATIVAS DEL DESARROLLO ESPAÑOL

Hasta hace unas semanas todavía había en España tres tipos de opiniones sobre los medios que podían

conducir, al país a un óptimo desarrollo, entendiendo por tal un aumento creciente del producto social y

un mayor consumo para más amplias capas de población:

1." Los que pensaban que el desarrollo del país no necesitaba en absoluto condicionarse al exterior ni, por

lo tanto, a ningún fenómeno de integración, ya que, mediante determinadas revulsiones internas, podía

llegarse a una ampliación considerable de la demanda interior, y por consiguiente a la creación de nuevos

focos de producción y empleo. Esta alternativa, que llamaremos un tanto convencionalmente

"nacionalista", tenía como modelo económico a Yugoslavia, país estructuralmente muy similar a España.

Modelo económico decimos, pero también políticamente podía identificarse con una cierta ´forma de

neutralismo.

2.° Una opinión intermedia, -mitad nacionalista, mitad internacionalizante, era la Que, basándose en las

relaciones culturales de históricas de España con los países iberoamericanos, intentaba encontrar una

fórmula de vinculación con los movimientos de integración económica del continente americano. El

modelo económico era ideal y no exactamente actual: aspiraba a convertir a España e Iberoamérica en una

"Common-wealth hispánica".

3.° La tercera alternativa, la "europeísta", es la que ha sido consagrada por la decisión del 9 de febrero

pasado. Su justificación descansaba no sólo en el abrumador porcentaje de nuestro comercio exterior con

´los países comunitarios o en negociaciones con la C. E. E., sino en la creciente complementariedad

técnica, laboral, intelectual y humana que de hecho existía ya entre España y los otros países europeos. El

modelo económico más acertado por esta tercera alternativa era Italia, otro país mediterráneo con grandes

semejanzas al nuestro.

Naturalmente, estas tres opiniones tenían abundantes matices e interconexión"?, que harían su exposición

aquí bastante más compleja. Lo que interesa no obstante recalcar es que la mayoría de las gentes y de las

instituciones españolas han cambiado radicalmente de parecer en tres o cuatro años: desde una posición

fundamentalmente ligada a la primera o segunda alternativas se ha pasado & otra en que la tercera

alternativa tiene una aquiescencia notablemente mayoritaria. ¿Por qué? Seguramente por dos razones:

—una positiva, que podría calificarse como "magnetismo de la integración", magnetismo derivado de la

contundente euforia económica de los seis países del Mercado Común.

—otra negativa, la "propensión al milagro" de gran parte del público español, que, actualmente, está

considerando la integración en Europa como un utópico maná que lo resuelva todo.

Ambas razones pueden llevar a un planteamiento irreal de nuestra integración en Europa. Se habla

demasiado en España de los llamados "milagros" alemán e italiano, y se olvidan las´ condiciones en que la

expansión de estos dos países se ha producido. Pero es que, además—dejando aparte el caso de Alemania

como demasiado alejado para nosotros—, tampoco el caso de Italia nos sirve.

SUPERACIÓN DEL MODELO ITALIANO

"Aunque España haya elegido el "modelo" italiano (que significa fundamental y progresivamente:

estabilización monetaria -r-liberalización de los intercambios—, integración económica), no por ello

puede caer

en un mimetismo que podría ser, a. estas alturas, paralizante. Italia significa, con respecto a España, no

sólo tres o cuatro lustros de adelanto, sino, sobre todo, una infraestructura social y económica más clara

que la española: Italia es una economía dualista, con un "Norte" industrial y desarrollado y un "Sur"

agrícola y retrasado. Italia es,, por consiguiente, dos países esencialmente: la Italia nórdica y el famoso y

pobre Mezzogiorno, ambas regiones difuminadas paulatinamente

 

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